lunes, 16 de septiembre de 2019

Síndrome de Couvade: cuando el futuro papá se siente embarazado (segunda parte)


Si bien fue originalmente el antropólogo Tylor quien en 1865 acuñó el término couvade para los “rituales de paternidad” observados en las comunidades primitivas, recién en 1965, los psiquiatras Trethowan y Conlon denominaron y caracterizaron el Síndrome de Couvade (del francés couver: incubar, criar) como un conjunto de síntomas experimentados por el futuro papá que comienzan en el embarazo de su pareja y desaparecen luego del parto. Es así, como se mencionó en la nota anterior sobre esta temática, que desde hace ya algunos años se viene prestando mayor atención a cómo los padres transitan la espera de un hijo.
Diversas investigaciones han estudiado dicho síndrome evidenciando que se manifiesta con la aparición de síntomas fisiológicos y psicológicos, pero sin base patológica, que suelen ser propios de la mujer gestante. Al no tener los hombres la percepción física del bebé y no sentir los cambios físicos resultantes del embarazo, su experiencia es diferente pero pudiendo desarrollar síntomas similares.
Durante años, las adaptaciones psicológicas que los hombres transitan durante el embarazo, el parto y en relación con la crianza de los hijos fueron descuidados. Sin embargo, hoy se señala que tales adaptaciones son tan importantes como las experimentadas por las mujeres. El embarazo afecta a toda la familia y, por ende, los profesionales de salud deberían considerar también las necesidades físicas y psicológicas específicas de los futuros padres, estando orientadas las intervenciones a abordar las dudas, los sentimientos y las experiencias de los hombres durante la etapa de embarazo.

¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de Couvade en los futuros papás?
Entre los síntomas presentes se mencionó el aumento de apetito, la ganancia de peso, los antojos, el rechazo de ciertos alimentos, las nauseas y los vómitos, los mareos, las dificultades para dormir, el dolor en diferentes partes del cuerpo, los calambres, la ansiedad, los cambios en el estado de ánimo, etc.

¿Qué hacer para paliar estos síntomas considerando su implicancia emocional?
El Síndrome de Couvade no se considera una enfermedad y por lo tanto no hay un tratamiento específico. Sin embargo, es posible paliar los posibles síntomas siguiendo algunas sugerencias:
·  Involucrarse desde el inicio del embarazo en lo concerniente al mismo, acompañando a los controles, asistiendo a la preparación prenatal, informándose sobre los cambios a lo largo del mismo y sobre el rol de padre, etc.
· Expresar las emociones y las preocupaciones que se van sintiendo. La comunicación en pareja es esencial.
· Vincularse con el bebé: tocar la panza, hablarle, observa los movimientos, etc.
· Hablar de la organización luego de que nazca el bebé, abordando lo concerniente a su cuidado, tiempos de trabajo, cuestiones económicas, etc.

La presencia de indicadores del Síndrome de Couvade entre los futuros padres evidencia la complejidad inherente a la transición a la paternidad así como la importancia de conocer sus experiencias y sentimientos durante la espera de un hijo para poder acompañarlos en esta etapa, lo que beneficiaría  la salud masculina, la relación de pareja y, especialmente, la relación padre-bebé.


            
Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología
M.P. 4933





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