domingo, 14 de julio de 2019

Andadores o saltarines: son beneficiosos para estimular a los niños a caminar?


El uso de estos elementos es una costumbre que se ha instalado cada vez más en nuestra sociedad, ya que por lo general se piensa que su empleo hace que el niño logre libertad de movimiento, lo cual lo pone contento, lo divierte y le permite explorar e investigar convirtiéndose de esta forma en una gran experiencia. Asimismo se los asocia con un mayor “desgaste de energía”, favoreciendo el descanso por un lapso mayor de tiempo. Pero siempre hay que tener en cuenta que, como todos los juguetes, deben ser seguros y adaptados a la edad del niño, siendo necesario tener ciertas precauciones a la hora de usarlos para que no resulten perjudiciales.

Es importante conocer que numerosos organismos internacionales, como UNICEF, la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Argentina de Pediatría, no recomiendan el uso de estos elementos, ya que está demostrado que pueden afectar el desarrollo del bebé cuando se usa en edades muy tempranas o por mucho tiempo y su empleo se asocia con frecuencia a accidentes domésticos. La bibliografía sostiene que hacer uso desde una etapa muy temprana o sobreuso de estos elementos podría afectar el crecimiento del niño, ya que el mismo no cuenta con la madurez necesaria como para controlar sus propios movimientos corporales. Además, la forma de sujeción que tienen estos aparatos favorece el movimiento hacia adelante y no hacia arriba, predisponiendo de esta forma a desarrollar problemas relacionados con la postura, el control de las piernas y una caminata en puntas de pies.

Si decidieras utilizarlos, te sugerimos tener en cuenta las siguientes recomendaciones: 

  • Debería ser cuando el desarrollo del niño le permita mantenerse parado y controlar su cuello y tronco.
  • En lapsos no mayores de 20 minutos al día y hacerlo siempre con supervisión de un adulto. 
  • Los niños deben estar bien asegurados y no deben ser usados en suelos resbalosos o desparejos, cerca de elementos que puedan tumbarse, ni cercanos a escaleras o cocina, controlando que no haya productos tóxicos al alcance de sus manos.







Recuerda que no todos los niños son iguales en sus habilidades y capacidades, cada uno progresa en su desarrollo a su propio ritmo y el uso de estos juguetes no sustituye el ejercicio y los beneficios de permitir al bebé gatear y jugar en el suelo.



Julieta Frassoni
Lic. en Kinesiología y Fisioterapia
MP 6265






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lunes, 24 de junio de 2019

Síntomas de embarazo en futuros papás: Síndrome de Couvade



Al enterarse de la noticia de que se convertirán en papás, muchos hombres experimentan uno o varios de los síntomas típicos que transitan las mujeres durante el embarazo. Lo curioso es que dichas sensaciones han sido descriptas principalmente en padres primerizos y se las conoce con el nombre de Síndrome de Couvade,  término derivado del vocablo francés “couver”, que significa incubar o criar.
No se trata de un trastorno psicológico, tampoco tiene un origen físico aparente y los síntomas que sufren estos hombres son involuntarios. Aún no se arriba a conclusiones certeras respecto a las causas de dicho síndrome y a pesar que las investigaciones al respecto no son numerosas se lo ha intentado explicar a partir de distintas teorías psicológicas. Una de ellas apunta a un exceso de empatía con la pareja embarazada y los cambios orgánicos que esta empatía en demasía provoca.
Estos hombres generalmente comienzan a evidenciar cambios durante el primer trimestre de embarazo y los mismos concluyen con el nacimiento de su hijo.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?
·         Aversión a comidas o aromas específicos.
·         Nauseas  y/o vómitos, generalmente matutinos.
·         Cambios bruscos del peso corporal, ya sea ganancia de peso o pérdida del mismo.
·         Cambios en el humor, irritabilidad, mayor sensibilidad emocional.
·         Malestares intestinales como diarrea, dolores estomacales.
·         Molestias o dolores similares a los de las contracciones.

Al no tratarse de una enfermedad, tampoco existe un tratamiento concreto que se pueda indicar para estos futuros papás. Facilitar la expresión de sus emociones, de lo que están sintiendo en esta etapa que están transitando, puede ayudar a aliviar los síntomas. Por otro lado, en lo que respecta a la “alimentación”, hay una serie de recomendaciones que pueden ser de utilidad:
- Mantener el tamaño de las porciones que se consumían antes del embarazo de tu pareja.
- Elegir alimentos naturales y con ellos elaborar preparaciones caseras.
- Consumir sólo de manera ocasional snacks, fiambres, golosinas, productos de panificación, etc. por su elevado contenido de sal, azúcar y grasas poco saludables.
- Moderar el consumo de bebidas alcohólicas.
- Mantenerse activo realizando actividad física programada o incorporar caminatas/bici.



A pesar de que la presencia del Síndrome de Couvade no representa ningún tipo de peligro importante para la salud del futuro papá, puede ser molesto convivir con estos síntomas. Una consulta oportuna con un psicólogo perinatal  y un nutricionista puede ayudar a transitar la etapa del embarazo de forma más llevadera.
 
Ma Eugenia Eppens
Lic. en Nutrición
MP 1409



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lunes, 3 de junio de 2019

Estrés en el embarazo: ¿cómo puede afectar a mi salud y la de mi bebé?


El embarazo es una etapa de la vida de la mujer que si bien conlleva alegría y felicidad también implica preocupaciones asociadas con la salud del bebé y propia, el trabajo de parto, el momento del parto y los cambios que implicarán en el posparto la llegada del bebé. Además, en ocasiones ocurren también situaciones no esperadas como la enfermedad o fallecimiento de un familiar, problemas laborales, económicos o de pareja, una mudanza, soledad, etc. lo cual puede llevar a vivir esta etapa tan especial con un alto grado de estrés.
Pero… ¿qué es el estrés? Es la respuesta de un organismo a condiciones externas que se presentan como amenazantes y perturban su equilibrio, desencadenando reacciones fisiológicas y/o psicológicas. En pequeñas dosis el estrés puede ser positivo; pero cuando es de un alto grado de intensidad o crónico, puede dañar la salud.
En la actualidad se sabe que lo que se considera estresante varía de un individuo a otro, lo cual depende de su historia personal, sus recursos de afrontamiento, su red de apoyo, etc. Sin embargo, hay ciertas situaciones, como las mencionadas con anterioridad,  que se consideran como factores de estrés durante el embarazo.
En situaciones de estrés crónico, el organismo reacciona segregando altas concentraciones de hormonas, entre ellas las catecolaminas y el cortisol, las cuales pueden afectar la salud tanto de la embarazada como del bebé en gestación.
Entre los efectos del estrés en el embarazo se observan abortos espontáneos, alteraciones congénitas [1], complicaciones obstétricas, partos prematuros, bajo peso del recién nacido, alteraciones en el sistema inmune, hipertensión gestacional, depresión posparto y efectos en el desarrollo psicomotor, cognitivo, conductual, emocional y social del niño [2].

En síntesis, el estrés en el embarazo puede llevar a situaciones en las cuales se pone en juego la salud física y mental presente y futura tanto de la mujer embaraza como del niño en gestación. Para no llegar a este punto, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
#Pedir ayuda y delegar tareas.
#Realizar una preparación para el parto: son espacios donde podemos despejar nuestras inquietudes, encontrar contención y ser acompañadas desde la prevención y promoción de salud por profesionales idóneos.
#Cuidar de nuestra salud física: descansar, alimentarse bien y realizar actividad física.
#Cuidar de nuestra salud mental: compartir lo que nos preocupa con nuestra pareja, familiares o personas allegadas; practicar meditación, relajación, visualizaciones positivas, las respiraciones aprendidas en la preparación prenatal; realizar una consulta con un psicólogo perinatal en caso de considerarlo necesario.

El embarazo es una etapa vulnerable en la mujer, en la cual diversas situaciones pueden ser estresantes y repercutir negativamente y a largo plazo tanto en la salud de la futura mamá como del niño. Es importante aprender a cuidarse, evitando dichas situaciones estresantes y pidiendo ayuda a un profesional idóneo en caso de ser necesario. La “Psicología Perinatal” tiene amplio campo de intervención en post de la prevención y promoción de salud mental materna y del niño en gestación.




Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología
M.P.4933






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[1] Mujeres que sufren acontecimientos vitales estresantes graves durante el primer trimestre del embarazo tienen un riesgo hasta ocho veces mayor de que sus hijos presenten alteraciones congénitas por una alteración del desarrollo de la cresta neural, como por ejemplo el labio leporino (Olza Fernández, I. s/f).
[2] Acontecimientos vitales estresantes graves en la segunda mitad del embarazo están asociados a cambios persistentes en el sistema de adaptación al estrés del niño, que lo harían más vulnerable e incrementarían considerablemente el riesgo de que padezca trastornos de conducta, emocionales o de hiperactividad durante la infancia y adolescencia (Olza Fernández, I. s/f).

lunes, 6 de mayo de 2019

Consumo de edulcorantes en el embarazo


  Durante el embarazo, nuestras preferencias por diferentes sabores se modifican o se acentúan. En ciertos momentos nos dan ganas de comer más, a veces harinas, a veces cosas dulces y es entonces cuando en el intento de cuidar el aumento de peso surgen interrogantes relacionados con la alimentación. Por un lado aparece la necesidad de aportar los nutrientes en cantidad y calidad suficientes para el crecimiento y desarrollo óptimos del bebé, y por el otro, la preocupación en torno al aumento excesivo de peso a expensas de una ingesta elevada en calorías.
Una de las estrategias utilizadas ampliamente para controlar el aumento de peso es reemplazar el azúcar (sacarosa) de los alimentos y bebidas por edulcorantes no calóricos.
La pregunta es: ¿Pueden las embarazadas  consumir edulcorantes? ¿Es segura su ingesta para el bebé?
En primer lugar, es importante aclarar que cuando se habla de edulcorantes, se está refiriendo a aquellos aditivos que le aportan sabor dulce a los alimentos/bebidas y que se clasifican en:
-      Calóricos, nutritivos o naturales: aportan calorías al consumirlas, ellos son: azúcar, glucosa, fructosa, miel, polialcoholes como manitol, sorbito, xilitol.
-      No calóricos, no nutritivos o artificiales: no aportan calorías o su aporte es mínimo. Ellos son: sacarina, ciclamato, asesulfame K,  aspartamo, sucralosa, glicósido de esteviol (Estevia).
Durante la etapa del embarazo, la controversia en relación a su consumo gira en torno a estos últimos, los edulcorantes no nutritivos (ENN). Vale aclarar que para que un edulcorante se utilice en la industria alimentaria tiene que estar aprobado por organismos reguladores - Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA),  la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) - que son quienes determinan la ingesta diaria admitida (IDA) y/o la seguridad del mismo a partir de rigurosas pruebas que evalúan los posibles efectos para toda la población, incluidas las mujeres embarazadas y lactantes.
Las investigaciones sobre el uso de edulcorantes no calóricos durante el embarazo son limitadas, y aunque no sugieren mayor riesgo de problemas para el bebé en crecimiento, la recomendación es que se consuman con moderación y que se respeten IDA para cada tipo de edulcorante determinada por los organismos reguladores. El límite que marca la IDA (se calcula  de acuerdo al peso de cada persona) es muy amplio por lo que resulta difícil que una persona exceda el mismo si el consumo de alimentos y bebidas con estos aditivos es medido.
De los edulcorantes no calóricos se sugiere incorporar a la alimentación de la embarazada, sucralosa, glucósido de esteviol, asesulfame k y se desaconseja la ingesta de  sacarina, ciclamato, aspartamo, utilización de la hoja de estevia o su extracto crudo.
Es importante señalar que la utilización de edulcorantes en embarazadas se prioriza para  quienes:
·         Necesitan controlar el peso
·         Presentan intolerancia a los carbohidratos
·         Tienen insulino resistencia
·         Tienen diabetes tipo 1 o diabetes gestacional.

Consumir en mayor proporción alimentos naturales, moderar el consumo de productos industrializados, identificar el tipo de edulcorante utilizado en las etiquetas de los productos envasados y la IDA recomendada de cada uno, te permitirá regular y moderar el consumo diario de estos endulzantes no nutritivos.

Bibliografía:
-Durán Agüero, Samuel, Salazar, Carolina, Espinoza, Jonathan, & Fuentealba, Fabiola. (2017). ¿Se pueden recomendar en el embarazo los edulcorantes no nutritivos?. Revista chilena de nutrición, 44(1), 103- 110.  https://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182017000100014
-Edulcorantes no calóricos en embarazo y lactancia: ¿qué dice la evidencia científica?- Nota redactada por la Lic. en Nutrición Paula Indart Rougier. Disponible en:  https://www.infoalimentos.org.ar/TEMAS/SALUD-Y-ALIMENTOS/312-EDULCORANTES-NO-CALORICOS-EN-EMBARAZO-Y-LACTANCIA


Ma. Eugenia Eppens
Lic. en Nutrición
MP 1409








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Ecografía en el embarazo: ¿cuántas son necesarias y qué valoran?


Una de las recomendaciones durante el embarazo es llevar un adecuado control gestacional. Parte del control son los ultrasonidos o ecografías, momentos que suelen ser muy esperados por toda la familia. Es importante tener tranquilidad sobre que la ecografía es una prueba indolora para la madre y totalmente inocua para el futuro bebé.
Normalmente, son necesarias tres ecografías a lo largo del embarazo, una en cada trimestre de la gestación. Algunas situaciones, como antecedente de aborto o embarazos de alto riesgo, requieren un mayor seguimiento ecográfico.
Cada ecografía permite valorar diferentes aspectos del desarrollo del bebé y de la salud de la embarazada. A continuación, encontrarás cuándo son los momentos indicados para realizarlas y la utilidad en cada periodo.

Ecografía del primer trimestre: Se indica entre las semanas 11 y 14 de gestación, puede solicitarse transvaginal. En esta etapa permite:

✔      Conocer el número de embriones.
✔      Valorar si se ha implantado correctamente el embrión.
✔      Determinar la edad gestacional
✔      Descartar  patologías en el útero y los ovarios.
Ecografía del segundo trimestre:Se realiza alrededor de la semana 20 de la gestación. Su objeto es:
✔      Diagnosticar malformaciones, analizando distintas zonas del cuerpo del bebé, riñones, vejiga, estómago y funcionamiento del corazón.
✔      Determinar la localización de la placenta
✔      Valorar la cantidad de líquido amniótico
✔      Reconocer si el bebé crece adecuadamente
Ecografía del tercer trimestre:Se solicita entre las semanas 32 y 34 del bebé. Esta ecografía sirve para:
✔      Conocer la posición del bebé y de la placenta y el grado de maduración de ésta última.
✔      Valorar el tamaño del bebé.
✔      Evaluar la cantidad de líquido amniótico.

En la actualidad, se emplean distintos tipos de ecografías: las ecografías 2D (ancho y largo) muestran una imagen plana, las 3D agregan volumen y las llamadas ecografías 4D y 5D suman al ancho, largo y volumen, el movimiento en tiempo real. Este tipo de estudios en más dimensiones hacen más visibles malformaciones en los miembros superiores, inferiores, en el rostro y otros problemas que pueda tener el bebé.

Si bien a través de cualquiera de estos tipos de ecografías se pueden obtener datos importantes acerca del desarrollo del bebé, resulta fundamental la idoneidad del profesional y la aparatología empleada para arribar a un diagnóstico correcto.

                                
Med. D´Angelo, Eliana

Esp. Med Fliar y Gral
MP 32569








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lunes, 1 de abril de 2019

Bebés arcoíris, cuando llega un hijo después de una pérdida gestacional o perinatal



Los bebés arcoíris son aquellos que nacen después de la pérdida de un hijo anterior en el periodo gestacional o perinatal (llamados bebés estrellas). El término refiere a la luz y la calma después de una tormenta, a la alegría sentida luego del dolor que conllevo la pérdida.

Cuando un embarazo se detiene o cuando muere un bebé en el parto o en el periodo posnatal, la mujer se encuentra de pronto atravesada por la tristeza, la angustia y un sinfín de preguntas: ¿por qué a mí/nosotros? ¿Podría haber hecho algo para que esto no sucediera?... y comienza una etapa de duelo que es necesario transitar. El tiempo y los recursos con los que cuente la ayudarán a afrontar esta situación, a sanar y en algún momento, a tener el deseo de buscar un nuevo embarazo. Es entonces cuando llega un bebé arcoíris.
En cuanto al "tiempo", se recomienda dejar pasar al menos seis meses antes de un nuevo embarazo para disminuir el riesgo de un duelo patológico y de dificultades psicológicas en el embarazo y posparto. Además, esto posibilitará que el nuevo hijo pueda venir sin cargas ni expectativas relacionadas con su hermano, porque de hecho nunca va a reemplazar al hijo anterior ni va a llenar el vacío que él dejo.
Si bien se aconseja esperar al menos seis meses antes de volver a quedarse embarazada, este tiempo dependerá de los "recursos" con que cuente la persona para afrontar la pérdida, de su salud psicofísica y del apoyo de su entorno (pareja, familia, equipo de salud, etc.).

El nuevo embarazo suele vivirse con temor a que la historia se repita, dificultades en la vinculación con el bebé en camino, así como con culpa por no disfrutar plenamente de lo que tanto se deseó. También suele manifestarse temor al momento del parto, a que algo le suceda al hijo en esa instancia. Afrontar estas emociones puede ser difícil tanto para la embarazada como para la pareja, siendo el apoyo familiar y profesional muchas veces fundamental.
Y después de 9 meses… el tan esperado bebé nace trayendo paz, alegría, amor. La tormenta pasó y lo que tanto se añoró llegó: ese bebé arcoíris que llena de luz y color el hogar familiar.

Una consulta oportuna con un especialista en psicología perinatal luego de una pérdida gestacional o perinatal así como durante el posterior embarazo puede ayudarte a elaborar el duelo por la pérdida, transitar las emociones que el nuevo embarazo conlleva y facilitar la vinculación con el bebé.

                                
Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología
M.P.4933









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lunes, 11 de marzo de 2019

Síndrome del túnel carpiano y cervicalgia en el postparto


Durante la etapa de posparto suele ser frecuente la aparición de ciertas molestias físicas tales como dolor en las manos, hormigueo o entumecimiento de tus dedos o sensación de hinchazón. Dichas molestias  pueden estar provocadas por dos condiciones: cervicalgia o síndrome del túnel carpiano.
Un mal esfuerzo de tu cuerpo, las posturas inadecuadas a la hora de amamantar o mantener en brazos a tu bebé durante periodos prolongados pueden ocasionar cualquiera de estas dos patologías:
·         La cervicalgia o cervicobraquialgia  se produce al mantener alzado a tu bebé por largas horas, lo que provoca contracturas de los músculos del cuello que terminan comprimiendo los nervios que salen por los costados de la columna cervical, los cuales dan la sensibilidad y movimiento a tu brazo y mano provocando dolor y molestias.
·         El síndrome del túnel carpiano es una enfermedad que sucede cuando el nervio mediano que va desde el antebrazo hasta la mano es presionado dentro del túnel carpiano, a nivel de la muñeca y puede ser provocado por una mala fuerza reiterada en el agarre de tu bebé a la hora de amamantar.

Si algo de esto te ocurre, te recomendamos poner en práctica estos tips para aliviar tu dolor y que el alimentar a tu bebe sea algo agradable:
  • Presta atención con la postura al amamantar: las almohadas de lactancia pueden ser de gran ayuda para liberar las manos y evitar torcer la muñeca sin que tengas la necesidad de estar haciendo fuerza con tus brazos.
  • Varía de posiciones al momento de prender al bebé al pecho para que algunos de tus músculos  puedan descansar y no se fatiguen.
  • Realiza elongaciones de tus brazos y cuello para evitar contracturas.
  • Puedes ayudar con la aplicación de frio durante 15 -20 minutos para brindar analgesia en la zona que te duele.
  • Mantén una actividad física constante, para que tu cuerpo este fuerte y flexible y sea capaz de mantenerte en buenas posturas por el tiempo necesario. Yoga o natación  suelen ser las más recomendadas.
  • Si es necesario puedes utilizar muñequeras para que te ayuden a mantener la articulación en una correcta posición y así evitar malas posturas.
Los cuidados del bebé en general y amamantar en particular, requiere largas horas, pide movimientos repetitivos los cuales pueden terminar fatigando tu cuerpo.

Prueba con alguna de estas sugerencias para que dar de mamar sea algo grato, fomentado el vínculo con tu bebé y evitando la discontinuidad de la lactancia natural. Si tu dolor todavía persiste, no dudes en consultar con tu médico para que te recomiende algún antiinflamatorio que sea compatible con la lactancia o tratamiento de kinesiología y fisioterapia para poder aliviarlo.
                

Julieta Frassoni
Lic. en Kinesiología y Fisioterapia
MP 6265





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