lunes, 23 de mayo de 2016

Lactancia Materna, nuestro cuerpo se prepara



Durante el embarazo, como consecuencia de la elevación de los niveles de algunas hormonas, la glándula mamaria de la mujer se prepara para poder cumplir con una función primordial: la lactancia materna.

Durante el primer trimestre, ya se pueden apreciar  cambios visibles en las mamas: aumentan de tamaño, se sienten más pesadas, se intensifica la pigmentación de la areola y el pezón, se dilatan las venas superficiales y aumentan de tamaño los Tubérculos de Montgomery, pequeñas protuberancias ubicadas en la areola que cumplen la función  de lubricación de la zona y liberación de estímulos oloríferos, que desarrollarán un papel importante en el momento de la instalación de la lactancia.

Posterior al alumbramiento (la salida de la placenta), aumentan los niveles de prolactina, hormona encargada de estimular la producción de leche materna. La succión del recién nacido promueve, a su vez, liberación de oxitocina, otra hormona que desarrolla un papel fundamental, ya que provoca el desplazamiento de la leche y el vaciamiento de la mama, favoreciendo así  la mayor producción de leche materna.
Numerosos organizaciones y organismos internacionales recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y sostenida hasta los 2 años, por los múltiples beneficios que conlleva para la madre y el recién nacido, a nivel físico, emocional y social.
Para el niño, la lactancia materna ha demostrado disminuir el riesgo y/o la severidad de los casos de diarreas, otitis, problemas respiratorios,  meningitis, infecciones urinarias, problemas futuros de alergias, sobrepeso/obesidad,  diabetes mellitus, enfermedad celíaca, además de tener efectos positivos nutricionales, cognitivos y emocionales.  También está comprobado que los niños amamantados tienen menor probabilidad de muerte súbita.

En la mujer, la lactancia materna trae aparejada una disminución del riesgo de hemorragias posparto al favorecer la involución del útero, menor probabilidad de cáncer de mama y ovario y de fracturas por osteoporosis, favorece la disminución de peso y es un factor fundamental en la esfera emocional.

Estar informada sobre los numerosos aspectos que involucran la lactancia materna te ayudará a prepararte y poder afrontar este desafío de una manera más placentera. Y, en caso de que lo necesites, recuerda que puedes buscar ayuda a profesionales capacitados en el tema o grupos de apoyo a la lactancia materna.

Eliana D’Angelo
Medica MP 32569
Esp. en Medicina Familiar y General



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lunes, 2 de mayo de 2016

La llegada del primer hijo

                                                                  





La llegada del primer hijo es un acontecimiento que cambia rotundamente la vida de la pareja. Significa el paso de ser dos a ser tres, de ser una pareja a ser una “familia”. 



Es una etapa de transición que desencadena muchos y grandes cambios, desde preparar el hogar para el nuevo integrante hasta asumir un nuevo rol, el de “padres”, con todos los sentimientos que ésto conlleva: responsabilidad, ansiedad, alegría, miedo.
Ese hijo que durante el embarazo se imaginó en los brazos, desde el momento en que nace se convierte en un ser real, presente. Sin duda, traerá muchas alegrías, pero también comenzará a requerir atenciones (alimentación, higiene, sueño, juego, etc.), las cuales implicarán un reordenamiento de las tareas y responsabilidades en el hogar y menos tiempo para dedicarse a la pareja y a uno mismo. La vida cotidiana de la madre es la que generalmente se ve más alterada.
Es común que aparezcan temores en relación al nuevo rol: ¿seré buen/a padre/madre?, ¿estaremos haciendo lo correcto?, así como discrepancias sobre temas relacionados con la crianza, que suelen ser motivo de conflictos en la pareja.
Por otro lado, con la llegada del bebé también puede verse alterada la sexualidad de la pareja, debido al cansancio y los requerimientos del niño.

En síntesis, la transición a la maternidad y la paternidad es un proceso potencialmente estresante, entre otras cuesiones, debido a:
-  Las tareas relacionadas con la crianza de un bebé.
-  Los cambios en las relaciones conyugales.
-  El nuevo rol.
-  Los cambios de hábitos.
-  Las repercusiones sobre la actividad profesional.

Si bien implica grandes cambios y plantea la necesidad de una reorganización familiar, esa crisis que conlleva la llegada de un hijo es transitoria. Pronto la tormenta pasa y la calma vuelve al hogar, permitiendo a la pareja disfrutar de su hijo y del nuevo rol que les toca desempeñar.

La llegada de un hijo es la experiencia más maravillosa que una pareja puede vivir. ¡Prepararte para disfrutarla!


Cecilia D'Angelo
Lic. en Psicología
MP 4933



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