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sábado, 3 de octubre de 2020

El embarazo en tiempos de pandemia


 La pandemia del coronavirus invita a transitar una “nueva normalidad”, realidad que impacta de diversas maneras en la vida de cada persona. Cursar un embarazo en este contexto puede provocar múltiples dudas e inquietudes, responderemos las más frecuentes en el desarrollo de esta nota.


¿Qué consecuencias provoca el coronavirus en la embarazada?

El conocimiento sobre el efecto del virus en las células reproductivas, el embarazo y los recién nacidos sigue siendo limitado y continúa siendo foco de múltiples investigaciones de parte de distintas sociedades científicas en todo el mundo.

La Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud emitieron un “alerta para embarazadas”, tomando como respaldo estudios publicados que indican un mayor riesgo de la mujer embarazada de presentar formas graves de COVID-19.

Por lo contrario, el Ministerio de Salud de la Nación de Argentina (MSN), en su guía publicada en julio de este año, hace mención a que la evidencia disponible hasta el momento sobre el impacto de la infección por COVID-19 durante el embarazo, sugiere que los riesgos de enfermedad grave en la persona gestante parecen ser similares a los de la población no gestante. De todas maneras, sugiere considerar a las embarazadas como grupo vulnerable.

¿Parto o cesárea?

Una de las principales incertidumbres tiene que ver con la forma de parir y si esta puede ocasionar algún riesgo de contagio. El MSN sostiene que el modo de parto no tiene influencia sobre el riesgo de contagio de COVID-19 para la madre o el bebé y, de hecho, si la condición de la madre lo permite, recomienda el parto vía vaginal propiciando el contacto piel a piel de manera inmediata en el momento del nacimiento.

Incluso en mujeres que cursan infección por COVID-19, la evidencia actual no muestra ningún beneficio de la cesárea sobre el parto. Es importante evitar cesáreas injustificadas que suelen relacionarse con nacimientos pretérmino y otras complicaciones en el recién nacido.

A pesar del contexto de restricciones de visitas, el MSN recomienda que se debe permitir la presencia de una persona sin infección, ni antecedentes de contacto estrecho, elegida por la embarazada como acompañante, tomando en consideración que la persona sea mayor de edad, menor de 60 años y no posea enfermedades preexistentes.

 ¿Se recomienda la lactancia materna?

Numerosos estudios evidencian que los beneficios de la lactancia materna superan los eventuales riesgos, aun en el caso de una mamá cursando una infección por COVID-19, siempre que se respeten los cuidados de contacto al momento de amamantar.

 ¿Cómo evito contagiarme?



Las pautas de recomendaciones son similares a las que rigen para la población general y deben extremarse durante el último trimestre:

1-Distanciamiento social.

2-Uso de tapabocas.

3-Lavado frecuente de manos o uso de alcohol en gel.

4- No automedicarse.

5-Higiene de alimentos de acuerdo a pautas vigentes.

6-Continuar con los controles prenatales según la indicación de tu médico: la implementación de medidas restrictivas en la movilidad de las personas, o el cierre de algunos centros de atención de salud, han dificultado que las embarazadas reciban el número de controles prenatales adecuados. Esto podría implicar la detección tardía de complicaciones en el embarazo (como por ejemplo diabetes gestacional o estados hipertensivos) o en el bebé (como por ejemplo las restricciones en el crecimiento intrauterino).

La preparación prenatal es un espacio que permite recibir información actualizada y de calidad y que nos contribuye, en estos tiempos de mayor aislamiento, a estar acompañadas por profesionales de la salud y por pares que transitan una experiencia similar.

 




D´Angelo, Eliana
Esp. En Medicina Fliar y Gral

MP 32569






Referencias:

-Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud. Alerta Epidemiológica: COVID-19 en el embarazo, 13 de agosto de 2020, Washington, D.C. OPS/OMS. 2020

-Ministerio de Salud de la Nación. Recomendaciones para la atención de embarazadas y recién nacidos con relación a COVID-19. Julio 2020

 

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lunes, 6 de mayo de 2019

Ecografía en el embarazo: ¿cuántas son necesarias y qué valoran?


Una de las recomendaciones durante el embarazo es llevar un adecuado control gestacional. Parte del control son los ultrasonidos o ecografías, momentos que suelen ser muy esperados por toda la familia. Es importante tener tranquilidad sobre que la ecografía es una prueba indolora para la madre y totalmente inocua para el futuro bebé.
Normalmente, son necesarias tres ecografías a lo largo del embarazo, una en cada trimestre de la gestación. Algunas situaciones, como antecedente de aborto o embarazos de alto riesgo, requieren un mayor seguimiento ecográfico.
Cada ecografía permite valorar diferentes aspectos del desarrollo del bebé y de la salud de la embarazada. A continuación, encontrarás cuándo son los momentos indicados para realizarlas y la utilidad en cada periodo.

Ecografía del primer trimestre: Se indica entre las semanas 11 y 14 de gestación, puede solicitarse transvaginal. En esta etapa permite:

✔      Conocer el número de embriones.
✔      Valorar si se ha implantado correctamente el embrión.
✔      Determinar la edad gestacional
✔      Descartar  patologías en el útero y los ovarios.
Ecografía del segundo trimestre:Se realiza alrededor de la semana 20 de la gestación. Su objeto es:
✔      Diagnosticar malformaciones, analizando distintas zonas del cuerpo del bebé, riñones, vejiga, estómago y funcionamiento del corazón.
✔      Determinar la localización de la placenta
✔      Valorar la cantidad de líquido amniótico
✔      Reconocer si el bebé crece adecuadamente
Ecografía del tercer trimestre:Se solicita entre las semanas 32 y 34 del bebé. Esta ecografía sirve para:
✔      Conocer la posición del bebé y de la placenta y el grado de maduración de ésta última.
✔      Valorar el tamaño del bebé.
✔      Evaluar la cantidad de líquido amniótico.

En la actualidad, se emplean distintos tipos de ecografías: las ecografías 2D (ancho y largo) muestran una imagen plana, las 3D agregan volumen y las llamadas ecografías 4D y 5D suman al ancho, largo y volumen, el movimiento en tiempo real. Este tipo de estudios en más dimensiones hacen más visibles malformaciones en los miembros superiores, inferiores, en el rostro y otros problemas que pueda tener el bebé.

Si bien a través de cualquiera de estos tipos de ecografías se pueden obtener datos importantes acerca del desarrollo del bebé, resulta fundamental la idoneidad del profesional y la aparatología empleada para arribar a un diagnóstico correcto.

                                
Med. D´Angelo, Eliana

Esp. Med Fliar y Gral
MP 32569








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lunes, 1 de abril de 2019

Bebés arcoíris, cuando llega un hijo después de una pérdida gestacional o perinatal



Los bebés arcoíris son aquellos que nacen después de la pérdida de un hijo anterior en el periodo gestacional o perinatal (llamados bebés estrellas). El término refiere a la luz y la calma después de una tormenta, a la alegría sentida luego del dolor que conllevo la pérdida.

Cuando un embarazo se detiene o cuando muere un bebé en el parto o en el periodo posnatal, la mujer se encuentra de pronto atravesada por la tristeza, la angustia y un sinfín de preguntas: ¿por qué a mí/nosotros? ¿Podría haber hecho algo para que esto no sucediera?... y comienza una etapa de duelo que es necesario transitar. El tiempo y los recursos con los que cuente la ayudarán a afrontar esta situación, a sanar y en algún momento, a tener el deseo de buscar un nuevo embarazo. Es entonces cuando llega un bebé arcoíris.
En cuanto al "tiempo", se recomienda dejar pasar al menos seis meses antes de un nuevo embarazo para disminuir el riesgo de un duelo patológico y de dificultades psicológicas en el embarazo y posparto. Además, esto posibilitará que el nuevo hijo pueda venir sin cargas ni expectativas relacionadas con su hermano, porque de hecho nunca va a reemplazar al hijo anterior ni va a llenar el vacío que él dejo.
Si bien se aconseja esperar al menos seis meses antes de volver a quedarse embarazada, este tiempo dependerá de los "recursos" con que cuente la persona para afrontar la pérdida, de su salud psicofísica y del apoyo de su entorno (pareja, familia, equipo de salud, etc.).

El nuevo embarazo suele vivirse con temor a que la historia se repita, dificultades en la vinculación con el bebé en camino, así como con culpa por no disfrutar plenamente de lo que tanto se deseó. También suele manifestarse temor al momento del parto, a que algo le suceda al hijo en esa instancia. Afrontar estas emociones puede ser difícil tanto para la embarazada como para la pareja, siendo el apoyo familiar y profesional muchas veces fundamental.
Y después de 9 meses… el tan esperado bebé nace trayendo paz, alegría, amor. La tormenta pasó y lo que tanto se añoró llegó: ese bebé arcoíris que llena de luz y color el hogar familiar.

Una consulta oportuna con un especialista en psicología perinatal luego de una pérdida gestacional o perinatal así como durante el posterior embarazo puede ayudarte a elaborar el duelo por la pérdida, transitar las emociones que el nuevo embarazo conlleva y facilitar la vinculación con el bebé.

                                
Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología
M.P.4933









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martes, 29 de mayo de 2018

Movimientos del bebé: la importancia de su percepción

Desde que la mujer recibe la noticia del embarazo, uno de los momentos que más espera es aquel en el que pueda percibir los movimientos de su bebé.
 Si bien los movimientos fetales se inician alrededor de  la 6ª – 7ª semana de gestación,  la mamá no los identifica hasta la semana 18-22, dependiendo de si han tenido otros embarazos (el útero está más blando y receptivo) y de la contextura física (las mujeres más delgadas suelen percibirlos más tempranamente).
Es la mamá quien tiene el privilegio de  sentirlos inicialmente y suelen reconocerlos como el movimiento de un pez dentro de una pecera y otras lo comparan con la sensación de tener una mariposa revoloteando, mientas que la pareja suele demorar unas semanas más para empezar a identificarlos.
Lo que se percibe al principio es, en realidad, el útero que se mueve a causa de los movimientos del bebé, pero no es el niño en sí. A partir de la semana 20 se pueden empezar a percibir unas sacudidas rítmicas, hipo, debido a que el bebé está aprendiendo a deglutir y, a medida que crece, se identifican claramente pataditas y estiramientos.

Si bien los movimientos fetales no son iguales en todas las futuras mamás, son un importante indicador del bienestar del bebé y su reducción un  síntoma de sufrimiento que puede deberse a diversas causas, asociándose en un porcentaje de 25-30% con complicaciones perinatales.

¿Cuántos movimientos del bebé deben sentirse?
 Existen diversas formas de medir los movimientos y no hay un consenso de cuál es el mejor método ni la mejor definición de disminución de la actividad fetal. En ocasiones se le indica a la mamá contar los movimientos del bebé durante un intervalo de tiempo variable y en otras, medir el tiempo que ha necesitado para notar un número preestablecido de estos movimientos.
Lo importante es que la embarazada esté atenta a los movimientos habituales y a la respuesta a los estímulos que hemos logrado  desarrollar a lo largo del embarazo, y sólo en caso de que sea una indicación médica por una situación particular, llevar a cabo otra forma de conteo más estricta.

A continuación, se detallan alguna de las situaciones ante las cuales se recomienda hacer una consulta médica:
  • No percibir movimientos fetales a partir de las 24 semanas de gestación.
  • Ausencia aguda de movimientos fetales mayor a 2 horas de duración en una mujer que anteriormente los percibía o en caso de que tu médico te haya indicado un recuento más específico de la cantidad de movimientos, menos de 10 movimientos en dos horas. 
  • Percepción subjetiva de la embarazada de una disminución respecto al patrón habitual de movimientos del bebé  que se mantiene por más de 12 horas, sin llegar a esperar más de 24 horas.

Las situaciones mencionadas pretenden ser usadas únicamente como guía, priorizando siempre la percepción subjetiva de la mamá en cuanto a la  reducción significativa de la actividad de su bebé.

Siendo la etapa de los movimientos del bebé algo tan esperando y tan placentero para la mamá y las personas de su entorno, y también un indicador de salud, estate atenta pero siempre disfrutando de sentir a tu hijo moviéndose en tu vientre.



 D’Angelo, Eliana
Esp. En Med. Fliar. y Gral.
MP 32569