miércoles, 22 de agosto de 2018

Manchas y cambios en la piel durante el embarazo

En el transcurso del embarazo es frecuente notar algunos cambios en la coloración de la piel. Esto es el resultado de cambios característicos de la gestación en la que aumentan los niveles de estrógenos y progesterona, hormonas que estimulan la formación de la melanina (una sustancia que pigmenta la piel), lo cual puede producir estas manchas oscuras, conocidas comúnmente como "máscara" o "paño del embarazo" (aunque su nombre médico es cloasma o melasma).
Estas  manchas suelen aparecer alrededor del labio superior, la nariz, los pómulos y la frente, y algunas veces adoptan de verdad la forma de una máscara. También pueden aparecer en las mejillas o en el contorno inferior de la mandíbula, así como en los antebrazos y en otras partes del cuerpo que estén expuestas al sol.
A la vez, las zonas de la piel que de por si tienen más pigmentación tales como los pezones, pecas, cicatrices y la piel alrededor de los genitales, es posible que se ponga aún más oscura durante el embarazo; lo que también suele suceder en zonas propensas a los roces, como las axilas y la parte interna de los muslos.
También puede aparecer una línea oscura que va desde el pubis hasta el ombligo conocida por línea nigra, lo curioso es que esta línea esta presente antes del embarazo, se la denomina línea alba, sin embargo, es probable que ni siquiera la hayas notado  debido a que es del mismo color que el resto de la piel.
Estos cambios en la pigmentación de la piel suelen volver poco a poco a su tonalidad normal unos meses  después del parto, aunque en algunas mujeres los cambios nuncadesaparecen por completo.
Te brindamos algunas tips para cuidar tu piel que pueden reducir y/o evitar de manera segura la aparición de manchas:
·   Usa un protector solar 30 o mayor todos los días, esté o no soleado, y aplícalo varias veces sobre la piel a lo largo del día si te encuentras al aire libre.
·    Cúbrete y usa sombreros de ala ancha y blusas de mangas largas, la exposición a los rayos ultravioletas (UV) del sol intensifica los cambios en la pigmentación.
·    Limita el tiempo que pasas al sol, especialmente entre las 10:00 de la mañana y las 14:00 de la tarde.
· Usa productos de limpieza y cremas faciales suaves, los productos que irritan la piel pueden hacer que el problema empeore.

· Usa un maquillaje que disimule el problema.

Si quedan todavía manchas en la piel después de algunos meses de dar a luz, no dudes en hablar con tu médico o con un dermatólogo y él te brindará información sobre las opciones de tratamiento que tienes. 



Julieta Frassoni
Lic en Kinesiologia y Fisioterapia
MP 6265


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lunes, 30 de julio de 2018

Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL): ¿Cómo prevenirlo?


El síndrome de muerte súbita del lactante, también conocido como «muerte de
cuna», es la muerte de un bebé menor de un año de edad, que ocurre generalmente durante el sueño, sin causa aparente.
Si bien la causa es desconocida, hay estudios que evidencian que podría estar relacionado con defectos en el área del cerebro del bebé encargada de controlar la respiración y la vuelta al estado de vigilia.
Se describen algunas situaciones que conllevan un mayor riesgo de padecerlo: prematurez  o bajo peso, gemelos, el antecedente de haber sufrido un episodio que aparentemente puso en riesgo la vida, algunos grupos étnicos (norteamericanos, afroamericanos), el sexo masculino, un intervalo corto entre un embarazo y otro, la falta de cuidado prenatal, entre otros. 
Sin embargo, que no se sepa exactamente la causa, no quiere decir que no pueda hacerse nada para prevenirlo. 
Actualmente, múltiples organizaciones respaldan las siguientes recomendaciones:
  • Posición boca arriba para dormir: ésto no es necesario cuando tu bebé está despierto o cuando se puede mover hacia ambos lados sin ayuda. Al acostarlo boca arriba puede provocar plagiocefalia o síndrome de la cabeza plana. Para evitarlo se aconseja girar su cabeza hacia los costados cuando está durmiendo y ponerlo boca abajo, sobre su pancita, cuando está despierto, ya que esto además lo ayudará a ejercitar los músculos de la nuca e incrementar el sostén de su cabeza.
  • Mantener la cuna lo más vacía posible: utiliza un colchón firme, sin almohadas, juguetes ni muñecos de peluche  que puedan interferir en la respiración.
  • No abrigar excesivamente al bebé. Al acostar al bebé, acomodarlo para que
    quede con sus brazos por fuera de la ropa de cama. La Academia Americana de Pediatría sugiere la utilización de bolsas de dormir para bebés y frazadas para vestir (en las que la cabeza del bebé y sus bracitos quedan por fuera), ya que evitan el riesgo de que el bebé quede con la cabeza cubierta por la ropa de cama.
  • Compartir la habitación con el bebé por lo menos durante los seis primeros meses y de ser posible, hasta por un año. Distintas organizaciones de salud consideran que el lugar más seguro para que duerma un bebé es en la misma habitación de los padres pero en su cuna (lo que se denomina cohabitación). Unicef recomiendan elegir cunas adosadas a la cama.
  • En lo posible, mantener la lactancia materna en forma exclusiva los primeros 6 meses y sostenida hasta los 2 años de edad.
  • Ofrecer chupete una vez que la lactancia esté ya establecida: ten la precaución de no usar la cinta o correa durante la siesta o por la noche.
  • Evitar la exposición al tabaco: se recomienda un ambiente libre de humo, incluso desde la gestación.

Desde el embarazo es posible minimizar los riesgos de este síndrome, al evitar el tabaco y los ambientes con humo de cigarrillo, el consumo de alcohol y drogas y realizar los controles prenatales indicados.

Es importante que puedas compartir estas recomendaciones con  todos los cuidadores!


                
 D’Angelo, Eliana
 Esp. Med. Familiar y General
MP 32569


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lunes, 9 de julio de 2018

Colecho: una práctica de crianza controvertida


Desde la antigüedad existe una práctica frecuente en todos los estratos sociales: el colecho. Pero… ¿Qué es el colecho? es el hecho de que un bebé/niño comparta la cama con un adulto, todas o casi todas las noches y un mínimo de 4 horas.
¿A qué se debe que sea una práctica tan frecuente? A que el colecho se relaciona con la posibilidad del descanso nocturno de la madre y el estilo de crianza (crianza con apego).
Pero más allá de lo que sucede en la vida diaria familiar, en la actualidad es una práctica que genera controversias. Por un lado, se dice que el colecho interfiere con la vida de pareja, lo cual es un mito.
Por otro lado, se lo ha asociado al síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y al riesgo de asfixia y aplastamiento. Sin embargo, hay investigaciones que evidencian que el colecho favorece la lactancia materna nocturna y prolongada, lo cual es un factor preventivo del SMSL. Además de otros beneficios como la sincronización del sueño mamá-bebé, lo que posibilita un mejor descanso, menores episodios de llanto, mejor termorregulación y estabilidad cardiorespiratoria y oxigenación del niño.
Con lo cual no se puede condenar la práctica del colecho a priori como una práctica peligrosa. El peligro reside en las particulares circunstancias en las que se lo practica, las que pueden convertirlo tanto en una experiencia biopsíquica enriquecedora para el binomio mamá-bebé como en una situación peligrosa.

Tips para un colecho seguro(según Unicef, Organización Mundial de la Salud y Sociedad Argentina de Pediatría):
  •  No se debe fumar en la habitación ni practicar colecho si alguno de los padres fuma.
  •  La habitación no debe estar muy caliente (entre 18° y 20°) ni el bebé sobreabrigado.
  •  Las mantas no deben sobrecalentar al niño ni cubrirle la cabeza. Tampoco debe haber riesgo de que el bebé se deslice debajo de las mantas, o tenga contacto con las almohadas.
  •  El colchón debe ser firme y liso.
  • El bebé debe dormir boca arriba, sin riesgo de caerse de la cama o quedar atrapado entre la cama y la pared.

Es importante tener en cuenta que no se recomienda dormir con el bebé si nació prematuro o a término pero con bajo peso. Tampoco si la mamá (o el adulto que colecha) está inusualmente cansada, tiene alguna condición/enfermedad que disminuya su grado de conciencia por el bebé, ha bebido alcohol o consumido alguna droga que pueda provocarle somnolencia. Por último, no se aconseja colocar al bebé en el medio de ambos padres; tampoco hacer colecho con hermanos/as u otros familiares.

En la actualidad, distintas organizaciones de salud consideran que el lugar más seguro para que duerma un bebé es en la misma habitación de los padres pero en su cuna (lo que se denomina cohabitación). Unicef recomiendan elegir cunas adosadas a la cama.

Sin embargo, si decides compartir la cama con tu bebé, informarte y propiciar un sueño seguro es la forma de cuidarlo.

                                                                    
Cecilia D’Angelo

 Lic. en Psicología
     M.P. 4933


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lunes, 18 de junio de 2018

El inicio de la alimentación complementaria. ¿Cómo saber si mi bebé está listo?


Así, tan rápido como crecen ellos y casi sin darte cuenta, te encontrarás  
comenzando una nueva etapa junto a tu bebé: “la incorporación de los sólidos” a su alimentación. Y ésto irá acompañado seguramente de tu alegría y curiosidad por saber cómo va a responder frente a “eso” nuevo que le vas ofrecer y también de ansiedad y dudas al respecto. Informate, es la clave!
De acuerdo a lo recomendado por organismos nacionales e internacionales, la mayoría de los bebés inicia la llamada alimentación complementaria alrededor de los 6 meses. Esta etapa se caracteriza por incorporar de manera paulatina, adecuada, segura y oportuna alimentos sólidos y líquidos diferentes a la leche materna o de fórmula. Se la denomina complementaria porque la leche materna o de fórmula continua siendo el principal alimento, aportando la mayor proporción de energía y nutrientes que tu bebé necesita en comparación a los sólidos que vayamos incorporando de manera paulatina.
Se inicia  a los 6 meses porque coincide con un adecuado nivel de maduración de los órganos y sistemas del bebé (aparato digestivo, funcionamiento renal, desarrollo neurológico y muscular) y culmina a los 24 meses cuando ya el bebé está completamente integrado a la mesa de la familia.
Para conocer si tu bebé está “listo” para comenzar a probar nuevos alimentos debes observarlo y estar atenta a las siguientes señales: 

  •          Mantiene la cabeza erguida y se sienta solo en la sillita o en la falda de mamá, papá u otro cuidador
  •          Ha perdido el reflejo de extrusión (ya no empuja los alimentos con la lengua hacia a fuera de la boca)
  •          Coordina el movimiento “ojo-mano-boca”, lo que le permite mirar el alimento, levantarlo y llevárselo a la boca.
  • ·         Muestra interés por la comida de los adultos.

 Las mamás se preocupan mucho por el QUE tiene que comer el bebé, y este punto no es que sea poco importante, pero debe ir acompañado del CÓMO, CUÁNDO, DÓNDE y QUIÉN lo alimenta también. Es una etapa sensible y de inmensos aprendizajes para tu hijo: comienza a formar conductas, hábitos y preferencias alimentarias que van a acompañarlos durante el resto de su vida, incluso van a condicionar el estado de su salud en un futuro. Por tanto, tenemos que procurar que estos aprendizajes sean en un marco positivo, amoroso, paciente, que respete los tiempos del bebé brindando a la vez alimentos naturales y seguros.
Recomendaciones para lograr momentos agradables a la hora de comer y un adecuado vinculo de nuestro bebé con la comida:
             Ser paciente y destinar tiempo a este momento.
             Hablarles mientras comen y mantener la atención a ellos, mirarlos a los ojos.
             Nunca forzarlos a comer, respetar siempre sus señales de hambre y saciedad.
             Participarlo de la mesa familiar sentado en su sillita o en la falda del adulto, aprenden por imitación.
             Evitar utilizar el alimento como premio/castigo o para calmar berrinches, aburrimiento u otra demanda del bebé cuando la razón no sea hambre.
             El bebé debe estar siempre acompañado

El inicio de la alimentación complementaria es una etapa propicia para incentivar la práctica de hábitos alimentarios saludables en la familia, nunca es tarde para aprender a comer mejor!  Ellos nos miran y nos imitan… lo que resta es mostrarle que comer es un placer y disfrutar con ellos!


Maria Eugenia Eppens 
Lic. en Nutrición
MP 1409




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martes, 29 de mayo de 2018

Movimientos del bebé: la importancia de su percepción

Desde que la mujer recibe la noticia del embarazo, uno de los momentos que más espera es aquel en el que pueda percibir los movimientos de su bebé.
 Si bien los movimientos fetales se inician alrededor de  la 6ª – 7ª semana de gestación,  la mamá no los identifica hasta la semana 18-22, dependiendo de si han tenido otros embarazos (el útero está más blando y receptivo) y de la contextura física (las mujeres más delgadas suelen percibirlos más tempranamente).
Es la mamá quien tiene el privilegio de  sentirlos inicialmente y suelen reconocerlos como el movimiento de un pez dentro de una pecera y otras lo comparan con la sensación de tener una mariposa revoloteando, mientas que la pareja suele demorar unas semanas más para empezar a identificarlos.
Lo que se percibe al principio es, en realidad, el útero que se mueve a causa de los movimientos del bebé, pero no es el niño en sí. A partir de la semana 20 se pueden empezar a percibir unas sacudidas rítmicas, hipo, debido a que el bebé está aprendiendo a deglutir y, a medida que crece, se identifican claramente pataditas y estiramientos.

Si bien los movimientos fetales no son iguales en todas las futuras mamás, son un importante indicador del bienestar del bebé y su reducción un  síntoma de sufrimiento que puede deberse a diversas causas, asociándose en un porcentaje de 25-30% con complicaciones perinatales.

¿Cuántos movimientos del bebé deben sentirse?
 Existen diversas formas de medir los movimientos y no hay un consenso de cuál es el mejor método ni la mejor definición de disminución de la actividad fetal. En ocasiones se le indica a la mamá contar los movimientos del bebé durante un intervalo de tiempo variable y en otras, medir el tiempo que ha necesitado para notar un número preestablecido de estos movimientos.
Lo importante es que la embarazada esté atenta a los movimientos habituales y a la respuesta a los estímulos que hemos logrado  desarrollar a lo largo del embarazo, y sólo en caso de que sea una indicación médica por una situación particular, llevar a cabo otra forma de conteo más estricta.

A continuación, se detallan alguna de las situaciones ante las cuales se recomienda hacer una consulta médica:
  • No percibir movimientos fetales a partir de las 24 semanas de gestación.
  • Ausencia aguda de movimientos fetales mayor a 2 horas de duración en una mujer que anteriormente los percibía o en caso de que tu médico te haya indicado un recuento más específico de la cantidad de movimientos, menos de 10 movimientos en dos horas. 
  • Percepción subjetiva de la embarazada de una disminución respecto al patrón habitual de movimientos del bebé  que se mantiene por más de 12 horas, sin llegar a esperar más de 24 horas.

Las situaciones mencionadas pretenden ser usadas únicamente como guía, priorizando siempre la percepción subjetiva de la mamá en cuanto a la  reducción significativa de la actividad de su bebé.

Siendo la etapa de los movimientos del bebé algo tan esperando y tan placentero para la mamá y las personas de su entorno, y también un indicador de salud, estate atenta pero siempre disfrutando de sentir a tu hijo moviéndose en tu vientre.



 D’Angelo, Eliana
Esp. En Med. Fliar. y Gral.
MP 32569

lunes, 7 de mayo de 2018

Los papás en el Curso de Preparto: ¿Por qué asistir?


Si hablamos de los hombres, podemos ver que en la actualidad tienen una actitud mucho más activa frente a la paternidad. De hecho, el compromiso y la participación de muchos papás se visualizan desde la gestación.
Este cambio cultural se ve reflejado en los Cursos de Preparto, los cuales dan cuenta de los cambios y las necesidades de los hombres de hoy: acompañar a sus parejas durante el embarazo y el momento del parto y prepararse también para la crianza de sus hijos.
Episiotomía, inducción, lactancia, cuidados del recién nacido y otras cuestiones que las mujeres alguna vez escuchamos o hablamos o hasta vivenciamos, no resultan siempre cotidianas para los hombres. Las clases de preparto se transforman así en espacios donde los papás no sólo acompañan a las mamás (con todos los beneficios que eso conlleva para ella y su bebé) sino que pueden informarse sobre aspectos claves del embarazo, lo que va a acontecer en el parto, los cambios que conlleva el posparto, así como su rol en cada una de estas tres etapas, y donde recibirán orientación sobre las principales pautas de cuidado y crianza del recién nacido.
Asimismo, la experiencia del Curso de Preparto permite a los futuros padres establecer un vínculo más fuerte con su pareja e hijo por nacer y compartir con otros padres que están transitando por la misma etapa, con similares inquietudes y temores.
Recibiendo información, disipando dudas, calmando miedos y ansiedades, el futuro papá irá ganando seguridad y autoconfianza en su rol, adentrándose tempranamente en la paternidad.
Por otro lado, aunque mencionamos al papá, hay que recordar que en el caso de las mamás solas es también recomendable que concurran, si lo desean, acompañadas por la persona de su confianza que vaya a estar con ella en el momento del parto y los primeros días luego de nacido el bebé. El rol de esta persona, será el mismo: el acompañamiento, la contención emocional.
Que el papá asista a las clases preparto es un gesto de responsabilidad y compromiso con la futura mamá y la crianza del niño. También una experiencia única de vinculación con su hijo y de acercamiento a temáticas relacionadas con su gestación, parto y crianza.

 


Lic. Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología
MP 4933



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martes, 17 de abril de 2018

Posiciones para dormir durante el embarazo


A medida que avanza el embarazo la panza va creciendo, y con ello, muchas
embarazadas comienzan a sufrir problemas en el sueño. Los dolores de espalda, la inflamación y pesadez en las piernas, la acidez, las dificultades para respirar, la ansiedad y las ganas de ir al baño a todas horas, son algunas de las cosas que hacen difícil mantener el sueño durante toda la noche.
A continuación, algunas posturas para que puedas descansar bien durante el embarazo y sus beneficios.

·        De costado, con una almohada entre las piernas.    
Al colocarte de costado, con una almohada entre las piernas, se ayuda a mantener la espalda recta y a no forzar la curvatura lumbar y se evita que el peso de una pierna caiga sobre la otra.
También puedes colocar una almohada debajo de la panza, para evitar que ésta quede colgando y provoque la tirantez de la piel, brindándote de esta forma más comodidad y seguridad en el apoyo.
La posición más recomendada para dormir durante el embarazo es del  lado izquierdo ya que de esta forma se incrementa  la cantidad de sangre que llega a la placenta, lo que aportara mayor cantidad de oxígeno y nutrientes para el bebé.

·         Con los pies elevados.
Uno de los problemas más incómodos de las embarazas son los calambres en pies y piernas. Si sufres de una mala circulación, tienes los tobillos o las piernas hinchadas, puedes probar  dormir con las piernas en alto apoyadas sobre alguna almohada, lo cual aliviará la inflamación de piernas y pies.
Esta posición te ayudará a que la circulación fluya y prevendrás la aparición de varices, pinchazos y calambres.

·         Semisentada
Si tienes molestias estomacales, acidez, reflujo, sensación de ahogo o
palpitaciones es recomendable acostarse semisentada con la ayuda de almohadones o cojines como apoyo para la espalda.
Esta postura también reduce los mareos que surgen cuando se está mucho tiempo en una posición demasiado horizontal.

La finalidad siempre es estar cómoda. Elige la posición para dormir que más se adapte a tus necesidades y que te facilite descansar mejor.



 Julieta Frassoni
 Lic en Kinesiología y Fisioterapia
 MP 6265 


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