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lunes, 16 de marzo de 2020

La hora sagrada: ¿Qué es y cuál es su importancia?



 Los primeros 60 a 90 minutos después del parto constituyen un momento único y trascendente en la vida del bebé y la mamá. Es un periodo emotivo y sensible en el que ambos se encuentran y se reconocen, donde las hormonas juegan un rol fundamental y durante el cual el contacto precoz, piel con piel, tiene efectos positivos en el corto y largo plazo para ambos. Esto es lo que se conoce como la hora sagrada.
Durante este periodo de tiempo, la madre experimenta una descarga de oxitocina que favorece la instauración de la lactancia materia y también la conducta maternal y el apego.
Por otro lado, los bebés se encuentran especialmente receptivos en este momento, con sus capacidades sensoriales funcionando y estando plenamente preparados para ese primer encuentro con la mamá. Y todo lo que suceda, gracias a su capacidad de aprendizaje, quedará fuertemente grabado en su sistema nervioso.

Beneficios de respetar la “hora sagrada”:
• Contribuye a la estabilidad fisiológica del recién nacido: el contacto precoz piel con piel estabiliza la respiración y la oxigenación del bebé, mantiene sus niveles de glucemia, previene la hipotermia, estabiliza la presión arterial, disminuye el llanto e incrementa el estado de alerta tranquila.
• Promueve la lactancia materna.
• Favorece el vínculo afectivo mamá-bebé al reducir la ansiedad materna y el estrés del bebé.
• Disminuye la presencia de síntomas depresivos post parto y fortalece la autoestima de la reciente mamá.
Debido a estos múltiples beneficios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los recién nacidos que no requieran atenciones especiales entren en contacto inmediato y directo, piel con piel, con sus madres durante la primera hora de vida después del nacimiento.
Desde el momento que se califica algo como “sagrado”, estamos haciendo referencia a que merece un respeto excepcional, por lo cual debe ser venerado y cuidado. Todas las prácticas, procedimientos e intervenciones de rutina, pueden postergarse hasta después de ese periodo de tiempo.

El “Parto Humanizado” implica que el momento del parto debe ser un proceso natural, con la menor cantidad de intervenciones posibles y en el cual la madre esté en el centro de la toma de decisiones. El nacimiento de un bebé debe ser una experiencia segura y positiva para la familia. Es esencial que los profesionales presentes en el momento del parto instituyan la práctica del contacto piel con piel luego del nacimiento y el respeto de la hora sagrada como una práctica cotidiana; y que hagan partícipe a los papás de este momento y de los múltiples beneficios que tiene para su bebé en el corto y largo plazo.


Cecilia D'Angelo
Lic. en Psicología
MP M.P. 4933







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jueves, 29 de septiembre de 2016

MATERNIDAD, LA ETAPA DE TODOS LOS COLORES Cambios emocionales en el postparto

Después de nueve meses, llega ese ser tan esperado, ese ser que con ansias deseamos tener en nuestros brazos, mirar, cuidar, amar. Una etapa se cierra y una nueva comienza, la de la maternidad.
Después de nueve meses de soñar y de intentar prepararnos para ese nuevo título, el de “madre”, la realidad nos encuentra no tan listas, no tan perfectas como quisiéramos y llenas de emociones encontradas.
Con el nacimiento de nuestro hijo no sólo nos colma la alegría y la felicidad sino que también llegan un sinnúmero de “responsabilidades” y, con ello, miedo, dudas, ansiedades. Se suman las noches en vela y el agotamiento. También el sentir que el tiempo ya no nos alcanza y la sensación de que hemos perdido muchos de los espacios-tiempos propios que teníamos.  
Es que la llegada de un hijo todo lo trastoca. Se produce en la familia una “crisis vital”, una desorganización que implica la necesidad de una restructuración. Y en nuestra persona, la incorporación de un nuevo rol, el de madre, con todas las responsabilidades que ello conlleva y con todas las “emociones” que esto genera. Emociones que a veces nos hacen sentir no-entendidas, agobiadas y de las cuáles quisiéramos huir.

Pero te cuento dos secretos:
  1. A todas las mujeres les pasa esto. A unas más, a otras menos… pero a todas les sucede.
  2. Esto que sientes, ese vaivén emocional… pasa. El punto de equilibrio se vuelve a alcanzar y todo vuelve a la calma. No a la anterior, a la de antes del bebé, sino a una nueva.

¿Qué hacer mientras tanto para poder afrontar estos estados?
  • Informarse, saber que es esperable sentirte así y no agobiarse por ellos, ya que son estados pasajeros.
  • Exteriorizar los sentimientos, hablar de ellos.
  • Dedicar un momento del día para una misma, mientras otra persona se ocupa del bebé.
  • Pedir ayuda para no verse sobrecargada con las actividades diarias.
  • Hablar con otras mamás recientes, que están atravesando una situación similar. Las actividades de posparto son una buena oportunidad de reunión donde se pueden compartir emociones y resolver dudas.
 Y finalmente, consultar con un profesional si consideras que ya no estás pudiendo controlar tus estados emocionales y que éstos te sobrepasan.

No nacemos sabiendo cómo ser mamás. En ningún lado está escrito tampoco como se es una “buena madre”. A ser madre se aprende durante la misma experiencia; luego de un proceso de asimilación y  adaptación... y de atravesar emociones de todos los tipos y colores, se llega a ser la mejor madre que se puede ser.


Quizás no tan perfecta como la de los cuentos, pero más real, más sana emocionalmente y más feliz.

Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología

MP 4933




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