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domingo, 17 de mayo de 2020

Posparto: tiempo de crisis y reestructuración familiar


 Con la llegada de un hijo, la estructura familiar es puesta en jaque, la familia entra en crisis y su reestructuración será necesaria para poder seguir adelante.
Pero… ¿Por qué entra en crisis? porque hay nuevas demandas y tareas relacionadas a los cuidados y crianza del recién nacido (alimentarlo, asearlo, calmarlo, etc.), porque se ponen en juego nuevos roles (los de mamá y papá) y funciones asociadas, porque la pareja tendrá que encontrarse ahora no solo como pareja marital sino también como padres, porque todo es nuevo y desconocido (y surgen dudas, temores y ansiedades). Y para poder llevar adelante todo esto va a ser necesaria una reorganización familiar.
Pueden surgir conflictos relacionados con los cuidados del bebé, los cambios en el estado de ánimo de la reciente mamá (propios de los cambios hormonales acontecidos en el posparto), la distribución desigual de tareas, la intromisión de la familia extensa con opiniones y consejos, la disminución de los tiempos propios, la ausencia de entendimiento y apoyo por parte de la pareja, el desencuentro emocional o la falta de intimidad en la pareja (ya sea por la cuarentena como por la disminución de la libido debido al agotamiento y los mencionados cambios hormonales propios de esta etapa).

Recomendaciones para transitar y afrontar esta crisis familiar:
·        La “comunicación” como pilar. Hablar de lo que se está transitando, expresar lo que se está sintiendo, manifestar lo que se necesita y lo que se espera de la pareja. También escuchar empáticamente, es decir, poniéndose en el lugar del otro, para poder apoyarse en este momento de cambios y vulnerabilidad.
·        El “afecto” siempre presente. La mujer pasa por muchos cambios tanto a nivel físico como emocional luego de dar a luz. Necesita sentirse entendida, apoyada, respetada y amada. Las parejas, por otro lado, también necesitan sentir que más allá de que la atención ahora está puesta en otra persona, el recién nacido, siguen siendo importante.
·        Recuperar la “intimidad”. Luego del parto, la mujer se encuentra con que su cuerpo ya no es el mismo de antes y se presentan también los cambios propios de la lactancia; a esto se suma la alta demanda que conlleva un recién nacido y el agotamiento que repercuten en la disminución del deseo sexual. Recuperar la intimidad puede ser un gran desafío, habrá que tener paciencia y priorizar el contacto afectivo para que en su momento pueda darse el encuentro a nivel físico.

El posparto es un gran reto, implica que la familia entre en crisis y la necesidad de reorganización. Salir airosos de esta crisis dependerá no solo del amor de la pareja sino de la paciencia, la comunicación, el apoyo mutuo y el poder reorganizar este equipo de dos!

Lic. Cecilia D’Angelo
Psicóloga - MP 4933








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jueves, 29 de septiembre de 2016

MATERNIDAD, LA ETAPA DE TODOS LOS COLORES Cambios emocionales en el postparto

Después de nueve meses, llega ese ser tan esperado, ese ser que con ansias deseamos tener en nuestros brazos, mirar, cuidar, amar. Una etapa se cierra y una nueva comienza, la de la maternidad.
Después de nueve meses de soñar y de intentar prepararnos para ese nuevo título, el de “madre”, la realidad nos encuentra no tan listas, no tan perfectas como quisiéramos y llenas de emociones encontradas.
Con el nacimiento de nuestro hijo no sólo nos colma la alegría y la felicidad sino que también llegan un sinnúmero de “responsabilidades” y, con ello, miedo, dudas, ansiedades. Se suman las noches en vela y el agotamiento. También el sentir que el tiempo ya no nos alcanza y la sensación de que hemos perdido muchos de los espacios-tiempos propios que teníamos.  
Es que la llegada de un hijo todo lo trastoca. Se produce en la familia una “crisis vital”, una desorganización que implica la necesidad de una restructuración. Y en nuestra persona, la incorporación de un nuevo rol, el de madre, con todas las responsabilidades que ello conlleva y con todas las “emociones” que esto genera. Emociones que a veces nos hacen sentir no-entendidas, agobiadas y de las cuáles quisiéramos huir.

Pero te cuento dos secretos:
  1. A todas las mujeres les pasa esto. A unas más, a otras menos… pero a todas les sucede.
  2. Esto que sientes, ese vaivén emocional… pasa. El punto de equilibrio se vuelve a alcanzar y todo vuelve a la calma. No a la anterior, a la de antes del bebé, sino a una nueva.

¿Qué hacer mientras tanto para poder afrontar estos estados?
  • Informarse, saber que es esperable sentirte así y no agobiarse por ellos, ya que son estados pasajeros.
  • Exteriorizar los sentimientos, hablar de ellos.
  • Dedicar un momento del día para una misma, mientras otra persona se ocupa del bebé.
  • Pedir ayuda para no verse sobrecargada con las actividades diarias.
  • Hablar con otras mamás recientes, que están atravesando una situación similar. Las actividades de posparto son una buena oportunidad de reunión donde se pueden compartir emociones y resolver dudas.
 Y finalmente, consultar con un profesional si consideras que ya no estás pudiendo controlar tus estados emocionales y que éstos te sobrepasan.

No nacemos sabiendo cómo ser mamás. En ningún lado está escrito tampoco como se es una “buena madre”. A ser madre se aprende durante la misma experiencia; luego de un proceso de asimilación y  adaptación... y de atravesar emociones de todos los tipos y colores, se llega a ser la mejor madre que se puede ser.


Quizás no tan perfecta como la de los cuentos, pero más real, más sana emocionalmente y más feliz.

Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología

MP 4933




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