martes, 17 de abril de 2018

Posiciones para dormir durante el embarazo


A medida que avanza el embarazo la panza va creciendo, y con ello, muchas
embarazadas comienzan a sufrir problemas en el sueño. Los dolores de espalda, la inflamación y pesadez en las piernas, la acidez, las dificultades para respirar, la ansiedad y las ganas de ir al baño a todas horas, son algunas de las cosas que hacen difícil mantener el sueño durante toda la noche.
A continuación, algunas posturas para que puedas descansar bien durante el embarazo y sus beneficios.

·        De costado, con una almohada entre las piernas.    
Al colocarte de costado, con una almohada entre las piernas, se ayuda a mantener la espalda recta y a no forzar la curvatura lumbar y se evita que el peso de una pierna caiga sobre la otra.
También puedes colocar una almohada debajo de la panza, para evitar que ésta quede colgando y provoque la tirantez de la piel, brindándote de esta forma más comodidad y seguridad en el apoyo.
La posición más recomendada para dormir durante el embarazo es del  lado izquierdo ya que de esta forma se incrementa  la cantidad de sangre que llega a la placenta, lo que aportara mayor cantidad de oxígeno y nutrientes para el bebé.

·         Con los pies elevados.
Uno de los problemas más incómodos de las embarazas son los calambres en pies y piernas. Si sufres de una mala circulación, tienes los tobillos o las piernas hinchadas, puedes probar  dormir con las piernas en alto apoyadas sobre alguna almohada, lo cual aliviará la inflamación de piernas y pies.
Esta posición te ayudará a que la circulación fluya y prevendrás la aparición de varices, pinchazos y calambres.

·         Semisentada
Si tienes molestias estomacales, acidez, reflujo, sensación de ahogo o
palpitaciones es recomendable acostarse semisentada con la ayuda de almohadones o cojines como apoyo para la espalda.
Esta postura también reduce los mareos que surgen cuando se está mucho tiempo en una posición demasiado horizontal.

La finalidad siempre es estar cómoda. Elige la posición para dormir que más se adapte a tus necesidades y que te facilite descansar mejor.



 Julieta Frassoni
 Lic en Kinesiología y Fisioterapia
 MP 6265 


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lunes, 26 de marzo de 2018

Conservación de la leche materna



Toda mamá que durante la lactancia se extrae leche necesita conocer adecuadas técnicas de conservación que favorezcan tanto la calidad nutricional como la inocuidad de este preciado alimento para su bebé. A continuación respondemos las inquietudes más habituales que se realizan las mamás sobre este tema:



 §  ¿En qué lugar guardarla? A qué temperatura? Cuál es el tiempo máximo de almacenamiento? 
Es preferible contar con acceso a una heladera para guardar la leche extraída, aunque no es imprescindible que sea de uso exclusivo. En la siguiente tabla se detalla el tiempo de permanencia de la leche extraída según lugar de conservación disponible:

Tipo de leche materna
Temperatura ambiente
Heladera
Congelador
Freezer
Recién extraída               
en un recipiente cerrado                 
6-8 horas (25ºC o menos)
3-5 días (4ºC o menos)
2 semanas (en el                       compartimento congelador dentro de la heladera)
3 -4 meses. (En freezer  que es parte de la heladera pero con puerta separada.)
 6 meses o más. (En freezer tipo comercial con temperatura constante de -19 grados C)
Previamente congelada descongelada en heladera pero no calentada ni usada
4 horas o menos (hasta la próxima toma)        
24 horas
No volver a congelar
No volver a congelar
Descongelada fuera de heladera, en agua caliente
Sólo hasta que termine la toma
4 horas o hasta la próxima toma
No volver a congelar
No volver a congelar
La leche que sobra de la toma  
Sólo hasta que termine la toma, luego desechar
Desechar        
Desechar
Desechar


§  ¿En qué tipo de recipientes es mejor almacenar la leche?
Pueden utilizarse envases de plástico duro o de vidrio aptos para alimentos o bolsas especialmente diseñadas para el almacenamiento de leche materna.
Siempre se recomienda guardar la leche extraída en la heladera lo antes posible hasta usarla o congelarla, priorizar el uso de leche fresca (no congelada) y congelar la leche que seguro no vayas a usar antes de los tres días.
Si la decisión es congelar la leche, se sugiere guardarla en pequeñas cantidades (50 – 100 cc) para poder descongelar solo la que tu bebé  vaya a tomar y etiquetar siempre los recipientes con la fecha antes de almacenarlos a fin de ir descongelando los más antiguos. Recuerda que debes enfriar la leche en la heladera si quieres agregarla a un envase que ya tiene leche congelada y evitar llenar los recipientes más de tres cuartos de su capacidad, ya que la leche va a expandirse al congelarse.


§  ¿Cómo descongelar la leche para brindársela a tu bebé? 
 Debes optar por el recipiente con fecha más antigua y descongelar directamente bajo agua tibia corriente o sumergiéndola en un recipiente con agua tibia o manteniendo la cadena de frio (del congelador/freezer bajar a la heladera). Una vez que este descongelada debes removerla bien y controlar la temperatura de la misma antes de ofrecérsela al bebé.


Como última recomendación, se desaconseja descongelar la leche en microondas y/o directamente en el fuego para evitar la perdida de nutrientes esenciales.

Pon en prácticas estas técnicas para la adecuada conservación de la leche y te asegurarás de que tu bebé reciba todo los nutrientes que necesita para crecer sano.


 
                                                                 Ma Eugenia Eppens
                                                                   Lic. en Nutrición
                                                                         MP 1409


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lunes, 5 de marzo de 2018

Extracción de leche materna: ¿por qué y cómo realizarla?


Durante el posparto, las mamás transitan la lactancia materna como un proceso de aprendizaje que acarrea múltiples desafíos, entre los que se encuentra la necesidad de extraerse leche por diversos motivos. Entre las situaciones que pueden provocar es ta necesidad, se encuentran:
ñMantener la producción de leche cuando no es posible dar el pecho (por ej. si el bebé tiene alguna complicación como prematurez, bajo peso, etc).
ñProvocar el reflejo de eyección para ayudar al bebé a tomar adecuadamente el pecho.
ñAumentar la producción o volumen de leche.
ñExtraer leche cuando no es posible dar de mamar en una toma determinada (por ej. al reincorporarse laboralmente).
ñAliviar la ingurgitación mamaria (acumulación de leche e inflamación del pecho) o ayudar a drenar el pecho en caso de obstrucción o mastitis.
ñExtraer y desechar la leche temporalmente mientras se toma un determinado medicamento.
Para el proceso de extracción, los estímulos externos que nos rememoran al bebé (ej: una foto u otro objeto suyo) y un suave masaje al pecho aumentan la liberación de la hormona oxitocina, mejorando de esta forma la eyección de la leche. Algunas otras consideraciones útiles para facilitar dicho proceso:
ñRealiza una correcta higiene de las manos y de los instrumentos a utilizar antes de iniciar el proceso de extracción.
ñElige un horario del día, ésto ayuda a estimular un buen flujo de leche.
ñSi vas a extraer leche para disponer de reservas, hazlo una hora después de terminar las tomas matutinas, ya que en el horario de la mañana la producción es mayor y solemos estar menos fatigadas.
ñSi tu objetivo es mejorar la producción de leche, extráela después de cada dos tomas de pecho durante unos 15 minutos, aunque solamente salga un poco de leche. Esta succión adicional estimulará tu cuerpo para que produzca más leche.

¿Cómo se realiza el proceso de extracción?
Existen distintas maneras de realizarla, pudiendo ser manual o a través de un sacaleches y a su vez, cada madre desarrolla su propio estilo de extracción.

Extracción manual:
Comprime el pecho entre el pulgar y los otros dedos, apretando hacia la pared torácica. Sigue comprimiendo el pecho mientras se separa la mano de la pared torácica, en una acción de “ordeño” hacia el pezón, sin deslizar los dedos sobre la piel. Repite este movimiento de forma rítmica a una velocidad que te resulte cómoda, mientras rotas la mano alrededor de la mama para masajear y apretar todos los cuadrantes.
Una sesión de extracción manual puede durar de 20 a 30 minutos, alternando los pechos cada 5 o 10 minutos. Puede ser útil inclinar el cuerpo hacia delante y sacudir el pecho suavemente.

Extractores mecánicos: 

En el mercado encontramos diversos modelos de sacaleches, básicamente de dos clases: manuales (activan de forma manual el mecanismo de succión, ya sea con ayuda de una pera/bocina de goma o de una palanca, son más económicos) y eléctricos o a pilas (no requieren el esfuerzo físico de la mamá, su precio es más elevado).
La leche recogida mediante este procedimiento tiene un mayor riesgo de contaminación, éste se minimiza si se procede a una limpieza cuidadosa. Es recomendable que el frasco colector pueda usarse para alimentar al bebé, o para almacenar la leche y de esta manera reducir el número de manipulaciones de la leche materna.

La extracción de leche materna te permite brindarle a tu bebé los beneficios de tu leche a pesar de no estar cerquita, y por más que este proceso no provoca los mismos sentimientos que tu bebé, después de un tiempo te familiarizarás con su uso y aprenderás a estimular la salida de la leche. Sé paciente contigo misma y aprenderás a manejar esta técnica en forma natural.

                                                                 D’Angelo, Eliana
                                                   Med. Esp. En Medicina Fliar y Comunitaria
                                                                MP 32569

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lunes, 12 de febrero de 2018

El trapito o muñeco de apego

Alrededor del 8vo mes, el bebé atraviesa la llamada “angustia de separación o angustia del octavo mes”, momento en que se reconoce como un ser independiente y separado de su mamá. Es entonces cuando suele aparecer algún objeto especial que se vuelve vital para el bebé y que lo ayuda a calmarse cuando ella no está: el trapito o muñeco de apego.
En Psicología, ese objeto especial se conoce como “objeto transicional”, ya que ayuda al niño a transitar de la etapa de dependencia a la de autonomía. No es un objeto que los papás puedan imponer; es el niño quien en determinado momento tomará un juguete o prenda de mamá y comenzará a asignarle una característica especial. Suelen ser objetos suaves que pueden ser poseídos y manipulados por el bebé y que constituyen una fuente de placer y seguridad para él. De alguna manera, representa a la mamá, supliendo funciones suyas y otorgándole seguridad al niño. Tan importante es que se vuelve indispensable para calmarlo y/o dormirlo.
Más allá de que sea una mantita, un peluche, un juguete o hasta el camisón de mamá, lo que lo distingue de otros objetos o acciones y lo vuelve único y especial es que le permite al bebé “tolerar la separación de la mamá” ayudándolo a independizarse emocionalmente de ella.
El proceso emocional es diferente en cada niño y no todos los niños adoptan un objeto transicional en su infancia. Por otro lado, hay niños que en lugar de objetos especiales adoptan conductas especiales, como por ejemplo arrullarse antes de dormir, chuparse el pulgar o acariciarse el pelo, lo que se conoce como fenómenos transicionales.
La dependencia frente a este objeto o fenómeno transicional puede incrementarse en momento en los cuales se eleva la ansiedad del niño, como por ejemplo, alrededor de los 2 años, cuando aumenta su autonomía y la exploración, al comenzar el jardín, luego de una mudanza o con el nacimiento de un hermanito.
Alrededor de los 3 - 4 años, cuando el pequeño ha adquirido mayor control de sus miedos de abandono y se vuelve más autónomo, el objeto o fenómeno transicional suele ir perdiendo poco a poco protagonismo.


Recuerda que el hecho de que tu pequeño adopte un objeto o fenómeno transicional es absolutamente normal, es signo de que su psiquismo se está desarrollando saludablemente en la transición hacia la autonomía.


Lic. Cecilia D’Angelo
Lic. en Psicología

MP 4933



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domingo, 21 de enero de 2018

Dermatitis del pañal: un problema frecuente de la piel del bebé

La delicadeza de la piel del recién nacido la hace propensa a irritarse por distintos motivos. Una de las afecciones más frecuente durante los primeros meses de vida es la denominada “dermatitis del pañal”
Su nombre se debe a que la irritación puede abarcar la piel de genitales, nalgas, ingles, la parte superior de los muslos y a veces, la parte inferior del abdomen, es decir, las zonas que están en contacto con el pañal.
La causa más frecuente es la humedad que se concentra en la zona por el contacto prolongado con heces y orina. Otros desencadenantes son el roce del pañal (principalmente si está demasiado ajustado), la alergia a algunos productos de higiene, la introducción de la alimentación complementaria y los episodios de diarrea.
La mayoría de la veces, reforzar algunas medidas de higiene y cuidado de la piel, suele ser suficiente para resolver el problema.

Algunas recomendaciones para prevenir y/o tratar la dermatitis del pañal:
* Cambiar frecuentemente el pañal, incluido por la noche, para mantener al bebé limpio y seco.
* Al higienizarlo, evitar utilizar toallitas húmedas que contengan alcohol o fragancias y  asegurarse de secar bien los pliegues cutáneos, de manera suave y sin frotar.
* Después de la higiene, colocar alguna crema protectora formando una capa -  impermeable sobre la piel, para protegerla de la irritación por contacto con  deposiciones y orina.
* Al ponerle el pañal, no ajustarlo demasiado. Se puede utilizar una talla un poco mayor para que circule más el aire.
* Si se utilizan pañales descartables, suele ser útil cambiar la marca del pañal y valorar si mejora.
* Dejar sin pañal al bebé sin tanto tiempo como sea posible durante el día, ya que el contacto con el aire acelera la cura.

Si en la zona irritada hay presencia de ampollas, granitos con secreción purulenta, heridas abiertas, fiebre o presenta algún otro signo de infección, será necesario consultar con el pediatra para valorar cuál es el tratamiento específico que es necesario implementar. De igual manera, se recomienda consultar si la irritación no desaparece tras varios días de intensificar los cuidados básicos de la piel del bebé.

Prevenir, cuidar y hacer una consulta oportuna al pediatra es fundamental para proteger la piel a tu bebé.

              

D’Angelo, Eliana
Med. Esp. En Medicina Fliar y Comunitaria
MP 32569



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martes, 2 de enero de 2018

Embarazo: Los cuidados de la piel durante el verano

En los meses de verano aumentan las actividades que hacemos al aire libre: escapadas a las sierras, al río, a la playa o el comienzo de las vacaciones que nos permiten disfrutar algún destino soleado en temporada estival. Por eso resulta importante saber cómo cuidar nuestra piel durante los meses más calurosos del año para que luzca hermosa y saludable. Prevenir los efectos nocivos del sol, proteger la dermis y garantizar la hidratación son aspectos importantes que no podemos pasar por alto durante estos meses.
Durante la gestación, la piel se vuelve más sensible y existen más probabilidades de sufrir irritación, manchas o quemaduras, tanto en el cuerpo como en la cara. Normalmente, si no es a causa del sol y solo se trata de un problema hormonal típico del embarazo, estas manchas van desapareciendo poco a poco tras el parto pero si no cuidamos de nuestra piel y la protegemos correctamente, puede que estas manchas no desaparezcan luego.
Las mejores cremas para embarazadas en verano son aquellas que estén expresamente indicadas para utilizar durante estos meses, por ello, si no lo especifica, podemos contactar con un especialista que nos informe acerca de si la crema que queremos adquirir contiene algún elemento negativo para el bebé en gestación o la embarazada.

Es necesario que las cremas que se utilicen estos meses tengan un factor solar de 30 como mínimo. Recuerda que el protector siempre se aplica entre 15 y 30 minutos antes de la exposición al sol, retocándolo cada 2 horas.
Es recomendable hacer uso de elementos que nos protejan directamente la cara como los anteojos de sol, sombreros o gorras, evitando de este modo sufrir un golpe de calor, así como también evitar la sobre-exposición a los rayos solares en las horas cercanas al mediodía (entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde).

Cuidar nuestra piel durante la gestación, principalmente en verano donde el sol es más intenso, nos permitirá lucir lindas y sanas durante el embarazo y el posparto también.





 Julieta Frassoni
 Lic en Kinesiología y Fisioterapia
  MP 6265 


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lunes, 11 de diciembre de 2017

Navidad y Año Nuevo: consejos alimentarios para embarazadas

Se acercan las fiestas y como cada año nos convocan a reunirnos en familia. Y es entonces que hermanos, papá, mamá, tíos, abuelos, primos, hijos, sobrinos, amigos se encuentran dispuestos a compartir tradiciones y “platos típicos”. Si estás embarazada, estas fiestas son especiales, viene tu bebé en camino y eso le agrega un plus de esperanza y alegría pero también la necesidad de ciertos cuidados.  Quizá muchas mamás se pregunten si pueden comer de todo en esta época del año. Aquí les proponemos algunas recomendaciones para evitar los excesos que puede ocasionar indigestiones y/o una ganancia de peso indeseada y de este modo cuidar su salud y la del bebé.


¿“Comer para dos” o “comer por dos”? Que alimentos priorizar?
  • Para lograr un consumo moderado, lo ideal es llegar sin hambre al momento de la cena, por lo que es positivo realizar las tres comidas previas (desayuno, almuerzo y merienda, de manera completa y con alimentos saludables)
  • Observar todo lo que se ofrece y elegir entre las preparaciones que más agraden y servir una poción en el plato; comerla sentada a la mesa masticando y saboreando bien cada bocado que llevamos a la boca. Lo ideal es elegir una porción de cortes magros de carne al horno, hervidos o a la parrilla y acompañar con vegetales frescos, evitando salsas y aditivos ricos en grasas
  • Acompañar con bebidas sin alcohol, sin gas y libres de azúcar agregada (ej.: limonada, licuados o jugos de fruta natural)
  • Para postre priorizar una fresca ensalada de frutas. Claro está que podemos incluir alimentos más calóricos, para medir la cantidad que comemos lo ideal es servirnos una poción chica (como por ejemplo de helado) o cortar en trocitos pequeños turrones, pan dulce servirlos en un plato pequeño y no dejar la fuente o paquete a la vista.
    Estas elecciones van a ayudarte a mantener el aumento de peso adecuado durante tu embarazo y evitar una ganancia excesiva que puede redundar en mayor retención de peso posparto y un mejor estado de salud de tu bebé tanto dentro de la panza como para su vida fututa.

¿Qué alimentos debemos evitar?

Entre tantas cosas compartidas estas fiestas se encuentran los platos típicos que cada familia prepara para la ocasión. Muchas de estas preparaciones llevan alimentos o ingredientes que las mujeres embarazadas deberían no incluir en su alimentación diaria porque podrían ocasionar alguna de las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) tales como toxoplasmosis, salmonelosis, listeriasis, etc. Aquí realizamos un repaso de los que deberías evitar: 

  •          Huevo crudo (mayonesa casera, huevos rellenos con mayonesa casera, merengue, mousse)
  •          Carnes crudas o poco cocinadas (evitar que estén rojas en el centro); pescados crudos (sushi, ceviche)
  •          Embutidos conservados a través de salación (jamón crudo, bondiola, salame)
  •          Lácteos no pasteurizados y vegetales o frutas mal lavados. 

Durante estas fiestas, como en cualquier otro evento social de nuestras vidas,  es importante disfrutar y saborear de lo rico que encontramos en la mesa. Para ello es importante aprender a  disfrutar del momento de encuentro con el otro, no estar pendiente solo de la comida sino considerar todo lo que nos puede aportar la buena compañía de nuestros seres queridos.


Maria Eugenia Eppens
Lic en Nutrición
MP 1409





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