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martes, 9 de marzo de 2021

Introducción de alimentos: nutriendo los sentidos


A partir de los 6 meses de edad, el bebé, papás, cuidadores y todo su entorno inician una nueva experiencia que llega colmada de expectativas. Se da inicio a la alimentación complementaria incorporando de manera paulatina distintos y variados alimentos diferentes a leche materna o de fórmula, lo que hasta ese momento era lo único conocido por el bebé.

Esta nueva etapa representa un abanico enorme de nuevas experiencias, todo un mundo nuevo de sensaciones que se abre ante él ¡Y nutren todos sus sentidos!

Los bebés aprenden del entorno que los rodea a través de sus sentidos precisamente, por ello es muy favorecedor que los adultos les permitamos experimentar dejándolos tocar, escurrir, exprimir, amasar, oler, chupar, remover, meter el dedito y probar... incluso tirar o lanzar algún alimento.

Los niños pequeños se van familiarizando con los alimentos a través del juego, y de esta manera van construyendo un vínculo sano con la comida, propiciando que coman de forma más variada y menos selectiva.

Para los adultos sanos, el hecho de alimentarnos es una experiencia que no resulta para nada compleja porque hace años venimos practicándola; sin embargo, para bebés y niños pequeños requiere de la puesta en marcha de una serie de habilidades de coordinación y motrices que le van a permitir algo que parece tan simple como “ver un alimento, tomarlo con su mano y llevarlo a la boca” (reflejo ojo-mano-boca) logrando de esta manera manipularlo y gestionarlo.


Es cierto que muchas veces termina siendo un caos por el tiempo que implica, por la suciedad del espacio y del bebé también, es real que para muchas mamás y papás es más práctico o más rápido ofrecer la comida con cuchara, marcando el adulto las pautas y ritmos de alimentación. Sin embargo, los animo a poner este periodo en perspectiva, ser conscientes de que dura un corto tiempo, y que si podemos usar un buen babero, pintorcito o incluso un mantel debajo de la sillita Simplificamos la tarea de limpieza y le damos a nuestro hijo la posibilidad de explorar y aprender a su tiempo, a su ritmo.

 Por último, te propongo 6 tips para fomentar la experiencia sensorial en tu bebé con la comida:

  • Permite que tu bebé explore los alimentos con las manos.
  •  Presenta alimentos con variedad de colores, aromas y sabores.
  •  Ofrece variedad de texturas apropiadas al grado de desarrollo del bebé.
  •  Facilita la comensalidad familiar, ellos aprenden observando e imitando.
  •  Promueve un ambiente libre de distracciones a la hora de comer (ej: evitar       TV, celulares, tablest)
  •   Evita utilizar la comida como premio o castigo.

 

Recordar que hasta los 12 meses el principal alimento de tu bebé sigue siendo la leche materna (o de fórmula) y por tanto la cantidad de comida que finalmente digiere no es lo primordial en esta etapa. Los aprendizajes son procesos y como tales llevan tiempo. Favorecer un ambiente distendido, amoroso y paciente promueve experiencias significativas positivas que van a perdurar y acompañar a tu hijo toda la vida. 

 


María Eugenia Eppens

Lic. en Nutrición

MP 1409





Si te gustó la nota, seguramente puede interesarte la que encotrás en el siguiente link:http://espaciogestar.blogspot.com/2018/09/metodo-blw-o-alimentacion-autorregulada.html

lunes, 3 de febrero de 2020

Alimentos para bebés: son todos saludables? Hablemos de ultraprocesados



¿Cuáles son los alimentos que reconoces como aptos para iniciar la etapa de la alimentación complementaria? ¿Qué alimentos o productos elegirías para ofrecerle estos primeros meses?
Seguramente entre tus respuestas aparecerán la manzana rallada, la banana, el zapallo y también cereales listos para comer tipo Nestum, el yogur “primeros sabores”  y quizá para uno poquito más adelante, las galletas tipo vainillas o Maná, cereales en copos, jugos “de fruta” envasados entre otras posibilidades.
Dejando de lado a la manzana, banana, zapallo u otro alimento de este grupo, no es una sorpresa que las respuesta contemplen también las otras opciones de productos industrializados, ya que está muy naturalizado entre nosotros, y lamentablemente entre muchos profesionales de la salud también, que este tipo de productos formen parte de las primeras alternativas de comidas que ofrezcamos a nuestros hijos. 
A estos productos industrializados se los conoce como alimentos ultraprocesados y no deberían estar presentes en la alimentación de los niños al menos los dos primeros años de sus vidas ( y si es más.. mejor aún!). Estos productos se caracterizan por estar elaborados con una muy poca proporción de alimentos reales y contener elevadas cantidades de sal, azúcar, harinas refinadas y grasas de mala calidad. Esta alquimia de ingredientes los hace sumamente sabrosos y favorece el desplazamiento  de alimentos "reales " o “naturales" cuando se los ofrecemos a los niños en la etapa de formación de hábitos alimentarios,  aumentando el riesgo de obesidad y otras enfermedades típicas del adulto a edades muy tempranas, de acuerdo a lo que la evidencia científica señala. 
A pesar de que la OMS (Organización Mundial de la Salud), entre otras entidades científicas, recomiendan que no se incluya azúcar en la alimentación de los niños hasta cumplidos los dos años, prácticamente todos los productos que la industria prepara destinados a bebés y niños, contienen elevadas cantidades de azúcar (en el listado de ingredientes podemos leer que contiene azúcar o alguna de las otras formas en la que pueden añadirla: harinas hidrolizadas, dextrosa, maltodextrina, sacarosa, fructosa, glucosa, jarabe de maiz de alta fructosa o JMAF, jugo de fruta concentrado, etc.) 
¿Cuál es el riesgo de que los bebés y niños consuman elevadas cantidades de azúcar y productos ultraprocesados? 
- Aumento de peso excesivo que conduzca a la obesidad
- Mayor probabilidad de sufrir diabetes, hipertensión, dislipemia a edades tempranas
- Mayor riesgo de desarrollar caries dentales
- Interferencia en el sentido del gusto, elevando el umbral de dulzor  creando una fuerte preferencia por lo dulce.
Teniendo en cuenta la información detallada, sugerimos: 
-Reflexionar acerca de nuestras propias elecciones alimentarias en casa, ya que los adultos somos el ejemplo ante la mirada de los niños. 
-Contar en casa con una oferta de alimentos saludables ("reales") en la mesa, alacena y heladera, prácticamente NINGUNO de los alimentos para bebés son necesarios.
-Preferir alimentos frescos y naturales que vengan en su propio envase (Ej: banana) por
sobre los promocionados para bebés (yogures, cereales listos para preparar, purés envasados, galletas dulces, etc.) 

-Leer que en el listado de ingredientes de la etiqueta no aparezcan entre los primeros ingredientes: azúcar, sal, harinas refinadas, grasas hidrogenadas. 
-No ofrecer alimentos que en su listado de ingredientes contengan azúcar en cualquiera de sus formas: sacarosa, JMAF (jarabe de maíz de alta fructosa), jarabe de ágape, maltodextrina, dextrosa, fructosa, jugos concentrados de frutas, jarabes, entre otros.

Durante la primer infancia  se van conformando hábitos y preferencias alimentarias que nos acompañarán el resto de nuestra vida. Por tanto, esta etapa tan sensible, es un momento oportuno para crear hábitos saludables que los protegerán durante toda la vida.


Ma Eugenia Eppens
Lic. en Nutrición
MP 1409





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Ph: extraídas de la web