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lunes, 17 de agosto de 2020

Prevención del “codo de niñera”


Los niños pasan muchas horas del día divirtiéndose y jugando, por lo que puede llegar a pasar que algunos juegos acarreen accidentes que provoquen lesiones. La gran mayoría no reviste gravedad como los moretones y raspones, algunos pueden incluir sangrado, y en algunas circunstancias también pueden ocurrir lesiones más fuertes como esguinces, fracturas o luxaciones.

Las luxaciones -lesiones que se producen cuando un hueso se separa de la articulación- no suelen ser de las más frecuentes en los niños, sin embargo, hay una que se observa más habitualmente en menores de 5 años y ocurre generalmente en los momentos de juegos compartidos con adultos. A esta lesión se la conoce con el nombre de “codo de niñera” y se produce al tirar de una manera brusca de las manos del niño, por ejemplo: para hacerlos saltar algo al ir caminando, para elevarlos al subir un cordón o simplemente al levantarlo. 

Es en esos momentos en que se puede provocar una subluxación de codo que ocurre cuando el radio (hueso que junto con el cubito forman el antebrazo) se desencaja del codo provocando inflamación y dolor bien localizado en la zona e imposibilidad de girar o doblar el brazo lesionado

quedando el mismo en posición de pronación, es decir, con la palma de la mano hacia el suelo y el antebrazo rotado. En esta situación se debe concurrir con urgencia al médico para que pueda acomodar y devolver lo más pronto posible el hueso a su lugar.

Este tipo de lesiones se suele dar en los niños pequeños ya que las articulaciones son aún muy delicadas y corren el riesgo de salirse de su lugar (dislocarse), sin embargo, a medida que se hacen mayores, los ligamentos se fortalecen y este riesgo disminuye. Una ventaja frente a esta situación es que los niños pequeños suelen tener una rápida recuperación y la gran mayoría no requiere como parte del tratamiento la inmovilización con yeso o férula) y tampoco suelen quedar secuelas.

Papa prevenir este tipo de lesiones y favorecer momentos de juegos seguro se recomienda a los papás, mamás y/o cuidadores levantar a los niños por debajo de las axilas o directamente del tronco en lugar de tomarlos de los brazos o manos.



Julieta Frassoni
MP. 6265
Lic. en Kinesiología y Fisioterapia

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domingo, 27 de octubre de 2019

Constipación en el embarazo: ¿cómo manejarlo?


Es conocido que el cuerpo de la mujer durante el embarazo transita múltiples cambios y  adaptaciones que acompañan el crecimiento y desarrollo de su bebé. Uno de estos cambios habituales, que suele presentarse en una de cada tres embarazadas es la constipación o estreñimiento.
Este síntoma suele ser más frecuente en multíparas y se agudiza en el segundo y tercer trimestre de embarazo.
Durante esta etapa se dan un conjunto de factores que predisponen a esta condición:
  • Efecto de la progesterona: esta hormona provoca una disminución de la motilidad del intestino, lo que retarda el vaciamiento gástrico y provoca un efecto relajante en los músculos del intestino, a la vez que inhibe la acción de la hormona motilina (que se encarga de estimular el movimiento del intestino).
  • Presión del útero sobre el intestino: el bebé a medida que crece comprime, aplasta el intestino grueso o colon.
  • Reabsorción de agua: el tránsito de alimentos a través del sistema digestivo es más lento, lo que favorece mayor reabsorción de agua en el colon, lo que provoca un mayor endurecimiento de las heces.
  • Ingesta de suplementos de calcio, hierro o antiácidos: pueden acrecentar o empeorar la constipación.
  • Falta de ejercicio físico.



¿Qué medidas adoptar para evitar a paliar el estreñimiento?
Alimentación: fraccionar la alimentación diaria en varias tomas al día, masticar bien los alimentos y comer con calma. También aumentar el consumo  de alimentos fuente de fibra tales como legumbres, vegetales, frutas, cereales integrales. Si el consumo habitual de estos grupos de alimentos es bajo, se sugiere incorporarlos de manera paulatina para evitar distención, flatulencia y malestar. A la vez, se recomienda aprender técnicas para favorecer la tolerancia y mayor aprovechamiento de nutrientes tales como remojado, activado, etc.
 Ejercicio regular: actividades como caminar, natación, bicicleta fija,  yoga se recomienda de  manera regular para embarazadas  inactivas ya que se ha observado un aumento de la motilidad intestinal.
Correcto hábito intestinal: se recomienda que la embarazada adquiera un patrón defecatorio regular, por lo que se sugiere intentar evacuar al levantarse o después comidas, destinar tiempo necesario, permaneciendo en el inodoro por períodos cortos y con esfuerzo de pujo moderado  y evitar diferir el momento de necesidad evacuatoria, es decir, no dejarlo para más tarde.
Hidratación: consumir al menos 8 vasos de agua al día, es importante para acompañar la ingesta aumentada de fibra, para que esta última tenga el efecto que se desea.


Poner en práctica estas estrategias puede ayudarte a aliviar los síntomas y molestias para que sobrelleves mejor esta etapa. En el caso de que el estreñimiento sea persistente, lo mejor es realizar una consulta con tu médico y una interconsulta con un nutricionista para que puedan evaluar la situación y recomendarte un tratamiento oportuno.

 
Ma Eugenia Eppens
Lic. en Nutrición
MP 1409





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lunes, 4 de febrero de 2019

Diabetes gestacional: una complicación común durante el embarazo

 La diabetes gestacional es una de las complicaciones más comunes que desarrollan las mujeres embarazadas. Es un tipo de diabetes que suele manifestarse en el segundo o tercer trimestre de gestación, cuando se produce una alteración en la tolerancia a la glucosa (azúcar en sangre), siendo diagnosticada por primera vez en el embarazo.
No se conoce exactamente por qué se produce, pero se sospecha que los cambios hormonales durante esta etapa alteran el normal funcionamiento de la insulina, hormona que produce el páncreas: puede ocurrir que el páncreas fabrique menos cantidad de insulina de la que se necesite o que las células de tu cuerpo no respondan adecuadamente a la misma. Esta hormona es la responsable de que la glucosa que incorporamos a la sangre a través de los alimentos pueda ingresar a las células del cuerpo para utilizarla como fuente de energía.  
Dado que la diabetes gestacional habitualmente no presenta ningún síntoma, entre las semanas 24 a 28 de gestación, los obstetras solicitan la prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG), un test que permite diagnosticar la diabetes gestacional. En caso de que la prueba de positiva, los pilares para tratarla y mantener adecuados niveles de azúcar en sangre son:
-Alimentación equilibrada y con aporte de fibra alimentarias: las indicaciones en cuanto a la alimentación no se diferencian demasiado de la de una embarazada sin diagnóstico de diabetes. Deben realizarse las 4 comidas principales, incluir en cada una de ellas alimentos fuente de hidratos de carbono complejos y con alto contenido de fibra ya que demoran más en digerirse y evitan un aumento rápido de las glucosa luego de las comidas (legumbres, cereales integrales, vegetales, frutas, frutos secos) y evitar el consumo de hidratos de carbono simple ( azúcar, bebidas y jugos azucarados, golosinas, productos de pastelerías/ panadería realizados con harina refinada y/o agregado de azúcar).
-Actividad Física: está comprobado que el ejercicio ayuda a mantener niveles adecuados de glucemias. En caso de que tengas la autorización médica para realizarla, puedes practicar 30 minutos diarios de caminata, yoga, natación, esferodinamia o alguna otra actividad moderada. 
-Medicación: cuando no se logra sostener niveles de glucemia dentro del rango deseado con una alimentación saludable y equilibrada más actividad física, es necesario indicar tratamiento con insulina.
-Automonitoreo: la embarazada con diagnóstico de diabetes gestacional debe realizar monitoreo de las glucemias de manera diaria, lo óptimo es que practique las mediciones en ayunas, antes y después de las comidas para alcanzar un óptimo control. Para ello debe recibir toda la información y acompañamiento de los profesionales tratantes.
¿Qué sucede una vez que nació el bebé?
Esta enfermedad suele remitir una vez producido el nacimiento.  Entre las semanas 6 a 12 posparto es necesario realizar nuevamente pruebas de laboratorio (PTOG) a aquellas  mamás que hayan padecido diabetes gestacional. En caso de que la misma de negativo, se recomienda realizar test de control cada 3 años durante toda su vida y en caso de dar positivo, se diagnostica Diabetes tipo 2 y debe recibir el tratamiento correspondiente.
Es importante conocer que es probable que la embarazada  puede volver a padecerla en futuros embarazos y que algunas mujeres que tuvieron diabetes gestacional, puedan desarrollar diabetes con el transcurso de los años.

Realizar los controles de rutina durante el embarazo permite acompañar el estado de salud de la mamá y el bebé durante esta etapa, a la vez que favorecen la detección temprana de enfermedades, tal como la diabetes gestacional, favoreciendo el tratamiento oportuno para prevenir complicaciones en la diada madre-hijo.



Ma. Eugenia Eppens
Lic. en Nutrición
MP 1409

Bibliografía:

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