
Los partos prematuros pueden darse de manera espontánea, por múltiples causas que describiremos más
adelante, o pueden en ocasiones ser
inducidos por personal médico, es decir, provocados debido a la presencia
de enfermedades maternas o de complicaciones del recién nacido que ponen en
riesgo a la madre y/o al bebé (por ejemplo, situaciones de embarazadas con
preeclampsia grave, presencia de líquido meconial, etc). En los casos en los
que el trabajo de parto se desencadena en forma espontánea, se decidirá si
dejarlo proseguir o si es necesario retrasarlo, según la o las causas que se
identifiquen y en función del estado materno y del bebé. Cuando los trabajos de
parto son inducidos pueden usarse medicamentos como la oxitocina y el
misoprostol, realizarse maniobras artificiales como la ruptura de la bolsa u
optarse por finalizar el embarazo con una cesárea.

ü Rotura
prematura de membranas
ü Partos
prematuros anteriores
ü Infecciones
genitales, entre ellas algunas enfermedades de transmisión sexual
ü Infecciones
de los riñones o de las membranas que envuelven al bebé
ü Debilidad
estructural del cuello uterino (insuficiencia cervical)
ü Embarazo
múltiple
ü Anomalías
del útero, la placenta o el feto
ü Algunas
características del estilo de vida: consumo de cigarrillo, de drogas ilícitas,
etc.
ü Estrés
ü Aumento
de peso deficiente durante el embarazo o la presencia de obesidad

Recuerda que realizar
visitas periódicas al médico para identificar en forma temprana posibles
problemas y complicaciones y mantener un estilo de vida saludable durante el
embarazo reducen el riesgo de parto prematuro.
Esp. Med. Fliar. y Gral.
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